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jueves, 26 de diciembre de 2013

Lápida de Julia Medika

Fotografía tomada del portal CERES
Red Digital de Colecciones de Museos de España
Hace unos meses, con motivo de un ciclo de conferencias dedicado a la mujer, asistí a la de María Dolores López de la Orden, conservadora del Museo de Cádiz, que trató sobre una lápida funeraria encontrada en la calle Santa Cruz de Tenerife y cuya epigrafía nos ofrece el nombre de Julia Medika, un nombre femenino que daría pie a que su en su charla se introdujera en el papel de la mujer en el mundo romano.

En primer lugar comentó que a diferencia de los hombres que tenían tres nombres (praenomen, nomen y cognomen), las mujeres tenían sólo dos; el nomen, que correspondía a la familia -Julia en este caso- y el cognomen -Medika- en el que se vería reflejada alguna cualidad o característica de ella. Sobre esto continuó diciendo que habría que detenerse para tener claro a qué podría referirse este nombre, ya que las mujeres no podían ejercer la medicina tal y como actualmente la conocemos, sino que lo único que podía ser sería una obstetrix (comadrona) y si tenía algo más de conocimiento podría entonces tener más sentido el nombre de Medika.

También podría referirse a una cualidad no científica que entraría dentro del campo de la hechicería; como maga que cura sobrenaturalmente.

Por último, la tercera opción a la que podría referirse ese nombre estaría relacionada con unas bailarinas gaditanas que tenían una gran aceptación y renombre en Roma; las puellae gaditanae.
Estas bailarinas, que ya de ellas y de sus danzas hablaban Marcial y Juvenal, tenían mucho éxito por su erotismo -bailaban casi desnudas- y existen casos en que estas mujeres tienen lápidas cuyo segundo nombre hace referencia a alguna característica por la que era conocida o con la que tenía un especial virtuosismo. Pudiera ser que medika viniera de mhdos, denominación de los genitales, y que por ellos y por el llamativo uso que hiciera con ellos, fuera recordada.

En la lápida, bajo el nombre del que hemos estado hablando, se encuentran las iniciales K.S.H.S.E.S.T. (Kara Suis Hic Sita Est Sit Tibi) A estas iniciales le seguirían otra T de Terra y una L de Levis. La traducción sería; Querida por los suyos, aquí yace. Que la tierra te sea leve.

lunes, 21 de mayo de 2012

Medalla de José Mexía Lequerica


El ciclo de conferencias que, en el Museo de Cádiz, se titulaba “la pieza del mes” y que he traído a este blog en varias ocasiones, se ha convertido -seguramente por causa de la crisis- en “la pieza del trimestre”.
Este pasado domingo, la conferencia le ha correspondido al director del Museo de Cádiz, Juan Alonso de la Sierra, que eligió una medalla conmemorativa que se halla expuesta en el apartado habilitado actualmente en el museo, para unirse a las distintas iniciativas en este año del bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812. La medalla está dedicada a José Mexía Lequerica y el autor que firma la medalla es el escultor Aniceto Marinas.

Primeramente, en su conferencia trató sobre la medallística, mostrando diferentes medallas y resaltando la importancia de esas piezas para el conocimiento de acontecimientos y personajes, además del nivel artístico que alcanzan, ya que están hechas por magníficos artistas. Desde el Renacimiento hasta la pieza objeto de la charla, las medallas han sido una importante fuente de difusión de acontecimientos, de propaganda, encargada por importantes personajes o instituciones y realizadas por artistas que firman la obra, ya que no por su pequeño tamaño dejan de ser importantes creaciones dentro de la obra de cada autor.
En este caso el escultor Aniceto Marinas realiza la medalla encargada por la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, para conmemorar el primer centenario de la muerte del diputado de la Cortes de Cádiz, José Mexía Lequerica.

La Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras es una institución creada en 1909, cuya finalidad es cultivar las relaciones artísticas, literarias y científicas entre España y América. En 1913 se cumplían cien años de la muerte de Lequerica, diputado a Cortes por Quito y el Virreinato de Nueva Granada en 1810. Murió en Cádiz en la epidemia de fiebre amarilla, después de haberse destacado en las Cortes por su defensa de los derechos y necesidades de América, de la libertad de expresión y de imprenta, y en contra de la Inquisición.

Para recordar esta efeméride, se encarga la medalla a Aniceto Marinas, máximo representante, junto a Mariano Benlliure, de la escultura española de su tiempo.
La medalla representa, en el anverso, el busto de Lequerica con la leyenda “Al elocuente orador Mexía Lequerica diputado de las Cortes de Cádiz” En el exergo la firma del autor; A. Marinas.
El reverso lo ocupa un águila coronada, sosteniendo una granada en cada pata, escudo heráldico del Virreinato de Nueva Granada. La leyenda que aparece alrededor dice; “La Gran Colombia y la Academia Hispano Americana de Cádiz – Primer Centenario. Octubre 1913”

sábado, 5 de mayo de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (y V)


 Vitrina V
La quinta vitrina corresponde a la edad del bronce, última etapa de la prehistoria que enlaza con la presencia fenicia en nuestras costas y la cultura tartésica en el denominado Bronce Final. Este encuentro entre culturas se produce porque el poblamiento del territorio ha ocupado todas las zonas, incluso las zonas más alejadas del modelo territorial de la época, caso del archipiélago gaditano. 

Fruto de este encuentro, son las importantísimas pinturas rupestres -y en la sala hay una reproducción de ellas- que se hallaron en el abrigo “laja alta”, cerca de Jimena, donde la población indígena plasmó las embarcaciones fenicias que llegaban a nuestras costas. Es la única representación pictórica rupestre de barcos en todo el ámbito mediterráneo y son destacables los detalles que presentan, que los hacen perfectamente reconocibles entre los modelos de embarcaciones fenicias y griegas de finales del segundo milenio y primera mitad del primer milenio. 


En este periodo la metalurgia va ocupando un papel cada vez más importante y aunque en algunos casos las piezas halladas son relacionadas con una situación de prestigio, los objetos metálicos son cada vez más abundantes. El bronce (aleación de cobre y estaño) se utilizará al final del periodo, siendo lo más habitual la aleación de cobre con una pequeña proporción de arsénico. No obstante, los instrumentos líticos siguieron siendo muy utilizados, sobre todo en las labores agrícolas, como la hoz que se formaría colocando las piezas en un soporte de madera o hueso. 

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Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

domingo, 22 de abril de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (IV)


Vitrina IV

En la cuarta vitrina, correspondiente al Calcolítico o Edad del Cobre, observamos cómo todas las piezas expuestas nos hablan de un aumento de la sedentarización de la población y la formación de los primeros poblados estables, con una gran importancia de la agricultura. 

La cerámica que se utiliza en este periodo adopta un aspecto liso y utilitario. Es de destacar el fragmento del vaso campaniforme, pieza muy significativa del Calcolítico y, por su curiosidad, la cerámica que mantiene las señales de haber sido reparada en aquella época con lañas o grapas, para seguir usándola.

Se desarrolla la arquitectura megalítica y el esquematismo en las representaciones, siendo el ídolo cilíndrico oculado una pieza muy característica de este universo simbólico. La mayor parte de los hallazgos proceden de dólmenes o de tumbas excavadas en la roca, donde se observa el enterramiento colectivo como refuerzo del sentido de comunidad.

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Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

domingo, 1 de abril de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (III)

Vitrina III

La tercera vitrina está dedicada a un conjunto -un ajuar funerario- encontrado en el dolmen de Alberite (Villamartín). En una esquina de la vitrina hay una foto del yacimiento, que nos ilustra acerca de la disposición de los ortostatos que forman una galería hacia la cámara funeraria. El dolmen está situado en un valle, entre la sierra gaditana y la cuenca fluvial del río Guadalete.

Las piezas que se exponen tienen gran importancia tanto como conjunto -como muestra de la posición destacada de sus poseedores-, como individualizadas, ya que cada una tiene aspectos muy interesantes.

Es destacable el prisma de cristal de cuarzo, resultado de la conservación de un objeto bello, curioso, que aunque parezca trabajado no tiene talla sino que es natural, procedente de otra zona geográfica más distante y posiblemente, como en la actualidad, conservado también por atribuirle algún tipo de poder.

Otras piezas importantes son; la piedra ídolo que nos habla de un culto betílico, el molino que in situ fabricaba el ocre para pintar el suelo e incluso los huesos o los collares de variscita. Estos últimos fueron noticia en diciembre de 2010, ya que se puso en marcha un proyecto europeo para arrojar luz sobre la procedencia de este mineral y el camino que recorrió a lo largo de toda Europa. En España hay pocos yacimientos, los más cercanos de Villamartín están situados en la Sierra de Huelva.

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Bibliografía:

Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

viernes, 9 de marzo de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (II)

Vitrina II

En la segunda vitrina, correspondiente al Neolítico, se aprecia a simple vista un cambio considerable. Nos encontramos con materiales cerámicos y recipientes que nos hablan de una evolución de las sociedades que no solo cazan, sino que recolectan y que todos esos productos -así como los excedentes- hay que guardarlos y conservarlos. Estos excedentes son la base del comercio.

Además de la nueva forma de trabajar la piedra, basada en el pulimento (son admirables las hachas que se exponen en esta vitrina como ejemplos de esta práctica, por su tamaño y realización), llama mucho la atención los recipientes cerámicos y sus distintos tamaños. Éstos indican la función a cumplir por el recipiente; los de mayor tamaño son destinados a almacenaje. La estrechez del cuello y boca en una vasija nos indica que guardará líquidos, y las asas, sirven tanto para manejarla como para colgarla.

Las más pequeñas, como una vasija de asa pitorro, contendría líquido también, pero para uso inmediato.

Incluso en esta pieza, ya que está colocada sobre un expositor, se puede contemplar cómo la parte de abajo está negra, evidencia de haber estado en contacto con una superficie caliente para calentar el líquido.

La decoración que podemos ver en alguna vasija en engobe rojo “a la almagra”, además de su vistosidad, cumplía una labor de consistencia y aislamiento. Estas piezas halladas en cuevas de la sierra gaditana (Benaocaz), nos indican que se encontraban en un lugar de almacenaje para facilitar la conservación de los productos.

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Bibliografía:

Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (I)


Vitrina I
Quiero dedicar varias entradas a la Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz y resarcir de este modo, a la vez que entono un mea culpa, las veces que he pasado de largo prestando menos atención de la debida a esta parte tan importante para conocer la evolución humana en nuestra zona. La importancia de las piezas fenicias, romanas o de la pinacoteca, dirigían mi atención hacia otras salas. Incluso oficialmente se reconoce el déficit en investigaciones prehistóricas, debido a la fuerza y espectacularidad del mundo fenicio y romano (Museo de Cádiz, Guía Oficial. Junta de Andalucía. Consejería de Cultura. Pág. 27)
En cada vitrina que hay en la sala, podemos observar las distintas fases de la prehistoria en la provincia de Cádiz. En cada una de ellas podemos tener una visión (1) más completa de las sociedades prehistóricas a través de los instrumentos de la vida cotidiana. Además, es de agradecer que en cada vitrina aparezca un pequeño cuadro esquemático donde nos aclara el periodo y cronología de las piezas que estamos viendo.
La primera vitrina con los materiales más antiguos nos sitúa en el Paleolítico Inferior con niveles achelenses. Para esta etapa fue muy importante el yacimiento portuense de El Aculadero, origen de algunas piezas, zona que se ha perdido por la construcción de Puerto Sherry. La antigua laguna de la Janda y la actual laguna de Medina son otros yacimientos que aportan importantes materiales.
En esta vitrina podemos ver la evolución en el trabajo de los materiales líticos, desde los cantos tallados, pasando por los bifaces, hasta llegar a una interesante representación de útiles correspondientes al Paleolítico Superior, como la punta de muesca y las puntas de aleta y pedúnculo, muestras de la evolución de los cazadores cada vez más especializados.
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(1) Esta visión se la debo en gran medida a la visita a esta sala que tuve la ocasión de realizar el año pasado con la Dra. Inmaculada Pérez López, Profesora Titular de la Universidad de Cádiz.
Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

sábado, 7 de enero de 2012

Estatuilla de Hércules Gaditano

Empezamos el año con una pieza controvertida que podemos admirar en el Museo de Cádiz. Recuerdo en estas líneas la conferencia que pronunció Ramón Corzo en noviembre de 2009, con motivo de ser esta estatuilla la protagonista de la pieza del mes y que tuvo al final su pequeña polémica al hablar de la datación de la pieza. No es para menos. Actualmente no hay acuerdo para fechar la pieza ya que algunos -entre ellos Ramón Corzo- la encuadran en el siglo V a.C. y otros en los siglos I-II d.C. Unos quinientos años de diferencia no es asunto baladí. Y está tan complicado el tema, que incluso en la página web del Museo de Cádiz, en esta pieza en concreto, su texto explicativo nos ofrece la datación del siglo I-II d.C. pero lo más curioso es que también incluye un audio sobre la pieza donde contradice al texto y fija su datación en el siglo V a.C.
Lo que sí son indudables son los otros datos que aportó en su conferencia Ramón Corzo. La pieza procede del entorno del islote de Sancti-Petri, siendo manos anónimas las que lo encontraron. No conocer exactamente el contexto arqueológico en que apareció tampoco facilita las cosas. Conocida la existencia de este Hércules, el Museo se interesó por la pieza para adquirirla. Parece tener un carácter de ofrenda al templo de Hércules, ratificado por las siglas H.G. que tiene sobre el abdomen, que podrían significar “Hércules Gaditano” y que aclararían el lugar de procedencia del exvoto en caso de expolio del templo.
Está hecha en bronce con la técnica de la cera perdida y tiene incrustaciones de plata en los ojos. Por todo el torso se aprecian hendiduras y trozos rectangulares que forman parte de numerosas restauraciones que tuvo la escultura en época antigua. La musculatura y el tipo de peinado que presenta, son algunas de las características que pudieran reforzar la datación más antigua que convertiría a la escultura en una obra griega. Según algunas imágenes que pudimos contemplar durante la proyección que suele ilustrar sus conferencias, dentro de las numerosas formas en las que se ha representado a Hércules, apareció una que posiblemente fuera idéntica a nuestra estatuilla, pero debido al estado en que ha llegado hasta nosotros -con el brazo derecho roto por debajo del hombro y faltando toda la pierna derecha- no podemos saber a ciencia cierta. Se trata del reverso de una moneda de Adriano en el que aparece Hércules portando en su mano derecha las tres manzanas del Jardín de las Hespérides y con la otra sosteniendo la maza apoyada en el suelo. Las piernas tendrían una abertura similar a la de un paso al caminar.
Es esta una representación del dios que tanto supuso para la zona gaditana debido al famoso templo del que probablemente proceda y que podría ser el símbolo más apropiado para el Museo de Cádiz en lugar del conocido como Hércules Farnesio, del que cuenta el museo con una réplica monumental.

viernes, 28 de octubre de 2011

Estatuilla fenicia

En octubre suele abrirse el ciclo dedicado a “La pieza del mes” en el Museo de Cádiz. En octubre, pero de 2008, lo inauguró Luis Carlos Zambrano Valdivia, licenciado en Bellas Artes y Restaurador del Museo de Cádiz, que nos habló de los bronces fenicios hallados en Sancti Petri y la problemática relacionada con la conservación de los objetos arqueológicos. Concretamente, estas estatuillas de bronce se caracterizan por una serie de alteraciones causadas por su permanencia bajo el mar durante más de dos mil años. En el año 1996 se les aplicó un tratamiento de conservación para atajar los problemas de corrosión, lo que supuso una excelente oportunidad para el estudio de las piezas.

Este conjunto de bronces fenicios, fruto de un hallazgo casual en la década de los ochenta del pasado siglo en el entorno del islote de Sancti Petri, se ha convertido en uno de los más importantes referentes arqueológicos del Museo de Cádiz y sus piezas son demandadas para exposiciones por todo el mundo. Cronológicamente se sitúan en el siglo VII a.C., dentro de un contexto cultural fenicio.

Concretamente la que he seleccionado formó parte de la magnífica exposición “Argantonio, Rey de Tartessos” que en el año 2000 recorrió varias ciudades españolas. Este bronce representa a una figura masculina erguida en actitud de marcha frontal, vestida únicamente con un faldellín que le cubre hasta la rodilla, con una abertura al frente. Como Osiris, porta la corona Atef, que es la tiara que representa el alto Egipto, flanqueada por plumas. Bajo el pie que conserva, se puede apreciar el saliente destinado a sujetarla en un pedestal.

Nos encontramos con una iconografía egipcia para la representación de una divinidad identificada por Melqart debido a que apareció en las aguas que rodean el islote de Sancti Petri, lugar que tradicionalmente se ha interpretado como el enclave del templo de Hércules en Gadir. Probablemente sería una ofrenda a dicho templo, un exvoto que tendrían un uso ritual.

En la página web del Museo de Cádiz esta pieza aparece como una de las seleccionadas en el apartado "Obras singulares" y comenta el culto practicado en este santuario; ...lleno de elementos netamente fenicios. Uno de ellos era la ausencia de imagen propia del dios, cuyos atributos se personificaban en la iconografía de otras divinidades de tipo egipcio (Osiris) y sirio (Reshef). Melqart adquiere así un carácter funerario, similar al Osiris egipcio, como divinidad que muere y resucita. A decir del historiador romano Justino, la fama del templo gaditano se debía en buena parte a que conservaba las cenizas del cuerpo mortal de "Hércules".

La figura es de bronce macizo elaborado a la cera perdida. La técnica escultórica de la cera perdida es un proceso de fundición que sirve para obtener figuras en metal, generalmente bronce, por medio de un molde. Como el metal no se puede trabajar directamente en escultura, se necesita un molde que se elabora a partir de una figura hecha en cera. Esta figura se rodea con una gruesa capa de material blando que se solidifica. Una vez endurecido se mete en un horno que derrite la figura de cera, saliendo ésta por unos orificios creados al efecto -de ahí su denominación- y en su lugar se vierte el material fundido (colado) que adopta la forma exacta del modelo. Las figuras pequeñas, como este caso, pueden ser de bronce macizo, pero si la escultura fuera de mayor tamaño la técnica presentaría algunas variantes para que no tuviera mucho peso y disminuir la cantidad de metal en su realización.
Aunque me he centrado más en la técnica, durante la charla se trató desde el estudio tecnológico de las piezas hasta el análisis de las alteraciones que han sufrido, pasando por los tratamientos aplicados.

Ya me gustaría que todas estas charlas tan interesantes quedaran reflejadas con más propiedad en alguna publicación que recogiera todas las conferencias pronunciadas durante el año. Pero hasta que eso llegue, si llega, tendremos que conformarnos con estas anotaciones tomadas durante las conferencias y del material que ofrece el Museo de Cádiz y que, por lo menos, quede de esta forma constancia de ellas.

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Bibliografía

Inventario del Museo de Cádiz. Departamento de Arqueología.

Descripción de la pieza del mes. Museo de Cádiz.

Web del Museo de Cádiz

Catálogo de la exposición "Argantonio, rey de Tartessos" Año 2000

domingo, 20 de febrero de 2011

Inmaculada del Cabildo Municipal

Dentro del ciclo de la pieza del mes del Museo de Cádiz, febrero nos ha deparado la grata sorpresa de descubrir un lienzo de una Inmaculada que se encuentra en la galería de la primera planta, en la antesala de Murillo. En esta ubicación pasa un poco desapercibida, pero en su conferencia Lorenzo Alonso de la Sierra ha reavivado la pintura y realzado esta obra.
Siendo una pintura de la primera mitad del siglo XVII, en su charla tocó temas relacionados con esta época -de resurgimiento de Cádiz tras el tremendo saqueo de 1596- tanto de la pintura en general como históricos y artísticos de Cádiz, con múltiples detalles interesantísimos y dignos de destacar, tantos, que me resulta imposible poder reflejarlos en este espacio.
Fundamentalmente, Lorenzo quería dar a conocer la hipótesis que plantea sobre la autoría de esta obra. Nos desveló el posible autor, Juan Gómez, -siempre recalcando las debidas reservas y prudencia en estos casos- pero con el aval de una concienzuda investigación. Para ello además de referencias documentales comparó los evidentes parecidos de la Inmaculada con otras obras reconocidas de este autor (sobre todo de las conservadas en la iglesia parroquial de San Mateo de Tarifa) que refuerzan la posible autoría de este pintor.
La finalidad de esta obra era presidir la Sala de Cabildos del Ayuntamiento de Cádiz. Este encargo, se produce en unos años de auge del fervor inmaculista (como ejemplo citó que en los años 1617 y 1618 los Cabildos hacen voto solemne de defender el dogma)
Lorenzo ha encontrado documentalmente que, en 1617, Juan Gómez recibe el encargo de realizar una Concepción, pero el documento no aclara con precisión qué tipo de obra va a ejecutar, ya que este artista trabaja tanto retablos, como escultura o pintura. Es el Conde de Maule, a principios del siglo XIX, el que cita expresamente la existencia de un lienzo de la Concepción en el Cabildo Municipal de Cádiz, pero desconoce su autor.
La religiosidad que durante siglos se plasmaba en todos los ámbitos y lugares de la ciudad, desde la revolución de 1868 sufre la corriente laicista que se propone desalojar de muchos de esos lugares, la gran cantidad de obras de carácter religioso existente. El Ayuntamiento no era una excepción y desde allí se envía, en 1869, seis piezas de tipo religioso al Museo (entre ellas estaría esta Inmaculada). Desde entonces se conserva en el Museo de Cádiz.
Para finalizar, Lorenzo hizo un recorrido por varias obras del siglo XVII que se conservan en distintas iglesias gaditanas, con las explicaciones que los interesados en los temas gaditanos tanto valoramos y le agradecemos.

domingo, 30 de enero de 2011

Epitafio de gladiador

La pieza del mes de enero en el Museo de Cádiz, ha sido la lápida epigrafiada del gladiador Germano, comentada por mi buen amigo Eduardo del Pino, profesor titular de Filología Latina de la Universidad de Cádiz.

En la conferencia, perfectamente estructurada, nos habló sobre su hallazgo, traducción y datación, y la importancia del mundo de los gladiadores en todo el imperio romano y evidentemente también en la Gades romana.

La lápida, datada en el siglo I d.C., fue hallada en 1932 por Pelayo Quintero Atauri, en las excavaciones que se practicaban en la zona de extramuros, cerca de la Fábrica Nacional de Torpedos, lugar por donde se extiende la antigua necrópolis gaditana. Se hallaron cuatro epitafios más en el yacimiento que descubrió un hipogeo fenicio sobre el cual se levantó un columbario romano.

La inscripción esta grabada sobre una placa de mármol blanco, de la que se conserva solo dos fragmentos de la parte superior. La completaban otros cuatro trozos que se han perdido, pero se conserva una fotografía de la pieza completa hecha en 1960.

La transcripción es la siguiente:

GERMANVS

SAMNIS IVL(ianus) XIIII

(nati)ONE GRAECA

ANNO(rum) XXX H(ic) S(itus) E(st)

Traducción:

Aquí yace

el Samnita Germano

de la escuela Juliana

que venció 14 veces

griego de nacimiento

muerto a los 30 años.

Esas breves líneas esconden una gran cantidad de datos que, conociéndolos, hacen que podamos comprender y apreciar este epitafio en toda su amplitud. Y esa fue la labor de Eduardo que, cumpliendo a la perfección con ese cometido, nos dio detalladas y amenas explicaciones que muy resumidamente expongo a continuación.

Samnita es un tipo de gladiador que tenía unas características propias en su atuendo de lucha; casco con visera, espada, escudo grande y protección en la pierna izquierda.

Juliano, por pertenecer a la escuela llamada Iuliana de gladiadores, que Julio César fundó en Capua, donde se preparaban a los luchadores que irían a combatir por los distintos anfiteatros.

Germano, no era su origen ni su verdadero nombre. Posiblemente se le pusiera como atractivo por las características luchadoras de esos pueblos que en el año 9 d.C. inflingieron una severa derrota a las legiones romanas de Publio Quintilio Varo en Germania.

En la Hispania romana la mayor concentración de espacios públicos donde se producirían combates de gladiadores se daba en la Bética. Dentro de las ciudades de primera categoría para estos espectáculos se encontraba Cádiz, con su anfiteatro, localizado según los dibujos de Wyngaerde en el siglo XVI y otros autores, en la zona comprendida entre las Puertas de Tierra y el barrio de Santa María. En aquella época todavía quedaban restos plasmados en el desnivel del terreno que fue utilizado como huerta, siendo conocida por la Huerta del Hoyo.

A pesar de las excavaciones arqueológicas que se han ido practicando por las zonas adyacentes, no se han localizado todavía sus restos. De todas formas habría sido casi totalmente desmontado para la utilización de sus piedras en otras construcciones durante la Edad Media.

Lo que sí parece evidente es que la nueva ciudad romana de Gades, edificada por Balbo, que contaba con un gran teatro –actualmente en excavación y uno de los más grandes del imperio- contaría también con un anfiteatro de similar categoría en el que se ofrecerían luchas de gladiadores y que nuestro personaje, Germano, lucharía en él. A su muerte se le grabó este epitafio.

Es imposible reflejar en este espacio la cantidad de interesantísimos datos que Eduardo fue desvelando; los distintos tipos de gladiadores que existían, el negocio tan fabuloso que generaban, las ganancias que llegaban a obtener tras los combates, las distintas escuelas...Pero no quiero dejar en el tintero algo que nos gustó especialmente por el trasfondo tan humano que encierra. Ya en el transcurso de su charla, Eduardo nos comentó que no era incompatible ser gladiador con la familia, de hecho casi la mitad de los epitafios estaban costeados por la mujer del gladiador o familiares. Un detalle conmovedor de esta lápida es que, posteriormente, algún allegado o familiar, grabó con un punzón las letras de la tercera línea -que son mucho más pequeñas que el resto y su grabado menos profundo-, que indican su verdadera nacionalidad, con la intención de que se conociera y no se perdiera el verdadero origen de este luchador; de nación griega. Y lo consiguió.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Inmaculada (Francisco Rizzi)

Hoy, en el ecuador de la octava de la Inmaculada, quiero traer una obra alusiva a esta festividad. De las muchas obras de arte que existen en Cádiz sobre esta iconografía, he elegido este cuadro que se expone en el Museo de Cádiz. Se encuentra en la sala dedicada al barroco español y es la Inmaculada Concepción, pintada por Francisco Rizzi en su última época, hacia 1680.

Fui para hacerle la foto que subiría al blog y me encontré con el enorme hueco que deja en la pared su ausencia. Tendré que poner provisionalmente una foto de la obra perteneciente a un folleto informativo del Museo de Cádiz. Se me han adelantado. Quería comentar la calidad e importancia de esta pintura y ya como tarjeta de presentación, puedo decir que se encuentra dentro de una gran exposición, actualmente en Madrid, titulada Pintura de los Reinos: Identidades compartidas en el mundo hispánico”, que refleja a través de más de un centenar de piezas la relación cultural de Europa, especialmente España, con los virreinatos americanos en los siglos XVI al XVII a través del lenguaje pictórico.

La muestra se puede visitar simultáneamente en el Palacio Real de Madrid y en el Museo del Prado, del 26 de Octubre de 2010 al 30 de Enero de 2011. Posteriormente se presentará en la Ciudad de México, en el Palacio de Cultura Banamex (Palacio de Iturbide), del 2 de Marzo al 30 de junio de 2011.

El Palacio Real de Madrid, como sede principal de la exposición, acoge la mayor parte de las obras (68) en tres ejes temáticos. La primera parte trata el estudio de la “la formación de un lenguaje común”; es decir, cómo se gestó la pintura española de los siglos XVI y XVII, nutrida principalmente de la italiana y la flamenca. En esta primera parte de la muestra es donde se encuentra ahora nuestra “Inmaculada Concepción". (1)

Francisco Rizzi de Guevara (Madrid 1614-El Escorial 1685), pintor madrileño, descendiente de familia italiana, fue discípulo de Vicente Carducho quien posiblemente le facilitó la aproximación a la Corte. En 1639 intervino en la serie de Reyes del Salón Dorado del Alcázar juntamente con Alonso Cano y en el Teatro del Palacio del Buen Retiro. A la vez, trabajó para iglesias y conventos de Madrid. En 1653 fue nombrado pintor de la Catedral y en 1656 Pintor del Rey. En la década 1660-70 realizó importantes obras. Formado en la sencillez y rigor de la pintura de Carducho, Rizzi incorporó a su lenguaje personal, el color y dramatismo de la pintura italiana y sobre todo el dinamismo barroco de Rubens. Con la pintura de Rizzi se introdujo el barroco en España. (2)

¿Cómo nos llega a Cádiz un cuadro de la escuela madrileña y de unas dimensiones tan considerables?

La respuesta es que este lienzo estuvo en el Museo Nacional de Pinturas, más conocido como Museo de la Trinidad por el edificio que lo albergaba, el convento de la Trinidad Calzada de Madrid, creado como consecuencia de la desamortización de Mendizábal en 1835. Por Real Orden, en 1836 se constituyó una junta que se encargaría de los objetos artísticos de los conventos desamortizados. Casi dos años después se dispuso organizar un Museo Nacional que reuniese las obras procedentes de los conventos desamortizados de Madrid y provincias limítrofes (posible origen de la obra que comentamos)

Tal era la cantidad de obras -en un primer inventario se contabilizaron algo más de mil setecientas- que se encontraban en realidad en una situación de almacenaje y, en muchos casos, de abandono. De hecho se perdieron para siempre casi la mitad de lo inventariado. Esta situación continuó hasta que en 1870 se suprimió este museo y se adscribieron sus fondos al Museo del Prado. En realidad solo se incorporaron una mínima parte, una selección. La mayoría se distribuyó por varios lugares de la geografía española, cediéndolas en depósito a museos provinciales, diputaciones, ayuntamientos, iglesias urbanas y rurales, Sociedades Económicas de Amigos del País, Ministerios e incluso particulares, lo que en muchos casos supuso también el descontrol y pérdida de otras tantas obras. (3)

En nuestro caso, la Inmaculada de Rizzi, tiene el número 238 del Inventario de repartos, y fue cedido al Museo de Cádiz en febrero de 1879. (4)

Desde aquí deseamos que sea admirado y valorado por miles de personas, y esperamos su vuelta para el próximo verano.


(1) Nota de prensa. Exposición “Pintura de los Reinos” Identidades compartidas en el mundo hispánico.
(2) Reseña biográfica. Museo de Cádiz.
(3) Hernando Carrasco, Javier. Las Bellas Artes y la revolución de 1868. Pág. 57. Universidad de Oviedo. Servicio de Publicaciones. Departamento de Historia y Artes.
(4) Catálogo del Museo Provincial de Bellas Artes de Cádiz. Pág. 105. Madrid 1964

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cabeza de Germánico

En la sala de estatuaria romana del Museo de Cádiz, se exponen unas cabezas que se encontraron juntas en unas excavaciones realizadas en el Cerro del Castillo (Medina Sidonia) en 1960. Ante ellas, D. David Ojeda nos habló en concreto este domingo, ya que era la pieza del mes, de la cabeza de Germánico, aunque las tres están muy relacionadas.

Comenzó con una clase práctica de cómo conocer qué personaje puede ser el representado cuando aparece solamente una cabeza y no tenemos más datos para poder identificarlo.

Primeramente, habría que ver el tipo de material utilizado, mármol blanco en este caso, pero de un grano fino. Este dato es bastante relevante porque probablemente proceda de una cantera romana. Pero vendría solo el material ya que la obra se realizaría en un taller asidonense. Estos talleres provinciales no acababan las obras con la perfección de los romanos, con notables descuidos y ahorro de trabajo en zonas fuera de la visión del espectador (por detrás de la cabeza, el pelo está muy poco tallado)

Otra información que podemos extraer de la pieza es que la parte de abajo del cuello indica que sería una cabeza para colocar en un cuerpo, posiblemente togado, ya que iría en el hueco que se deja para encajarla y que disimulan los pliegues de la toga. No se podría hacer esto si fuera una figura desnuda o heroizada, ya que la unión entre el cuello y el cuerpo sería imposible de disimular.

También nos enseñó a calcular, teniendo solo la cabeza, cuanto mediría la estatua completa. Se realizaría midiendo desde la terminación del flequillo hasta la barbilla y esa medida se multiplicaría, redondeando, por ocho. Por cierto que el flequillo, el pelo en general, tenía una forma de peinado concreta para cada personaje. En concreto Germánico, en todas sus esculturas, tiene un flequillo que forma un pico en su parte central, dirigiéndose a cada lado los mechones laterales.

La cabeza formaría parte, junto a las de Druso y Livia, de un grupo escultórico que representa a parte de la familia Julio-Claudia, la domus augusta, encargado por las élites provinciales en los primeros antecedentes del culto imperial y como propaganda de un programa político ideológico, ya que las figuras representadas formarían parte de una deseada sucesión dinástica.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Leones guardianes

Sigo con la tarea de reflejar mis anotaciones de las conferencias que, gracias a los expertos de cada tema, nos han ilustrado sobre piezas arqueológicas del Museo de Cádiz antes de que tuviera abierto este blog. En enero de este año, la Dra. Inmaculada Pérez López, Profesora Titular de la Universidad de Cádiz, y autora del libro "Leones romanos en Hispania", nos habló de los Leones Guardianes de Sepulturas, siendo la pieza del mes uno de esos leones hispanorromanos con que cuenta el Museo de Cádiz y que se encuentra expuesto en una de sus salas.

Primeramente hay que matizar o ampliar el título de la conferencia, que los ceñía a guardianes de sepulturas, para indicar que también se encontraban custodiando lugares importantes dentro de las ciudades. Los que proceden de sepulturas se colocaban por parejas a los lados de un monumento que se levantaba sobre la tumba de incineración.

Suelen aparecen como fruto de hallazgos casuales, sin un contexto definido, o reutilizados posteriormente y de esta forma han llegado hasta nosotros. Existe una gran concentración en el valle del Guadalquivir. En la zona sur y centro de la península es donde se han encontrado la mayoría de ellos. Por el norte no hay documentación hasta el momento.

La mayoría son esculturas hechas en piedra caliza -se conoce un ejemplar de mármol, en Mérida-, y podrían estar estucados para mejorar su apariencia. El pelo se puede encontrar trabajado de diversas formas. Una melena del tipo radial tiene un ejemplar encontrado en Cádiz, en Punta de Vaca, en las excavaciones llevadas a cabo por Pelayo Quintero Atauri, en las primeras décadas del pasado siglo. Es el más antiguo de los conservados en el museo. El de la fotografía es el que está expuesto en el Museo de Cádiz y procede de El Bosque.

La tipología de los leones responden a dos tipos bien diferenciados; el primero se encuentra echado sobre tierra y el segundo agazapado, echado por la parte delantera y levantado por la trasera. Son muy numerosos los que apresan la cabeza de una pieza con sus garras. La presa puede representar desde una cabeza humana hasta cabezas de carnero, ciervo o toro.

domingo, 24 de octubre de 2010

Dama de La Algaida

Este domingo, Manuel J. Parodi Álvarez nos deleitó con una conferencia en la que la pieza del mes, una terracota que representa una figura femenina sosteniendo un niño, fue la base para dar un recorrido por los antecedentes históricos de la zona del yacimiento –Santuario de La Algaida, (Sanlúcar de Barrameda)-, por las fuentes clásicas y por la simbología de la pieza, recurrente desde la Antigüedad.

Apareció en la campaña de excavaciones practicada entre los años 1978 y 1984, donde apareció también el pebetero del que hablamos en el mes de mayo. Parece ser que la zona era un área sagrada a cielo abierto, un bosque sagrado. Su dedicación a una diosa femenina –Astarté posiblemente- y su relación con el entorno marítimo, como protectora de la navegación, explica este tipo de exvotos. El santuario, a juzgar por los numerosos materiales que se hallaron en él, pudo recibir culto desde el siglo V a.C. hasta el III-II a.C. y a esta pieza se le pueda aplicar igual cronología.

Esta estatuilla realizada en arcilla, con molde, de unos 21 cm. de alto, puede proceder de un taller occidental –sito en Cádiz o en la bahía- que satisficiera la demanda de exvotos. En Cádiz, recientemente, ha aparecido una pieza similar aunque partida –sólo se conserva la parte superior, correspondiente a ambas cabezas- y son prácticamente idénticas.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Sarcófago antropoide femenino

Hoy se cumplen treinta años del descubrimiento del sarcófago antropoide femenino. Para celebrarlo, el Museo de Cádiz lo ha tenido muy en cuenta en su programación de este mes. Entre los actos y actividades programadas, Ramón Corzo –uno de los protagonistas en aquella fecha- ha rememorado las circunstancias del hallazgo en su conferencia correspondiente a la pieza del mes, que no podía ser otra que el sarcófago fenicio.

Nos contó cómo fue una gran sorpresa hallar otro sarcófago y encontrarlo en un lugar –un solar de unos 2.000 m2 – en el que las correspondientes catas no indicaban la presencia de restos arqueológicos, ya que se constataba un subsuelo de arena limpia. Por eso ya actuaban las máquinas que retiraban el terreno para la cimentación del nuevo edificio y una de ellas fue la que partió la parte baja del sarcófago y lo encontró al mismo tiempo.

Tras una minuciosa limpieza, que se efectuó en el Museo, en el interior se encontraron restos del tejido que envolvió el cuerpo, un escarabeo representando un joven disparando con una onda y cinco colgantes con forma de cobra pertenecientes a una pulsera. También se hallaron unas pestañas de bronce y cuatro clavos del mismo material que pudieran cerrar una estructura de madera.

Sobre la forma de este tipo de sarcófagos, Corzo indicó que tienen un origen egipcio y mostró una serie de ellos, donde en la tapa además figuran unas inscripciones jeroglíficas. Éstas pedían que no se profanara -ya que no había nada de valor- y respetaran su descanso. Esta tradición la recogen también los fenicios ya que los dos sarcófagos gaditanos contenían un ajuar bastante escaso.

Los sidonios encargaron la realización de este tipo de sarcófago a los artistas griegos, más cercanos y seguramente más económicos. Resulta así un trabajo griego pero con las características egipcias; forma humana con el rostro del personaje. Lo que sí es muy singular es la decoración de la tapa, que tiene labrado además de la cabeza con un peinado típico de bolas jonio, los brazos –sujetando uno de ellos un alabastrón-, los pies y excepcionalmente también los senos, correspondientes a la figura femenina representada.

Con el aforo completo –nunca he visto cosa igual- y un gran ambiente en el Museo, se celebró así el particular aniversario del descubrimiento de una de las piezas más emblemáticas de la arqueología de Cádiz.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Jesús descendido de la Cruz (Pedro de Campaña)

Estando a las puertas de un nuevo ciclo de conferencias sobre la pieza del mes del Museo de Cádiz -acto que me gusta reseñar en este blog- quiero que figuren también algunas obras que fueron tratadas antes de abrir “Arte en Cádiz”

Esta pintura fue comentada en el Museo de Cádiz, en diciembre de 2009, por el Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y autor del libro "Pedro de Campaña", Enrique Valdivieso González. Como experto en el tema, ilustró la conferencia con interesantes datos de la vida y obra del artista. Pedro de Campaña, flamenco de Bruselas, está documentado en Sevilla desde 1537. Su período más importante va de 1530 a 1560. Antes de aparecer la figura de El Greco, se le puede considerar como el mejor pintor de los que trabajaban en España en esa época. Es el que primero expresa sentimientos y plasma los primeros paisajes en la pintura sevillana. También en los retratos.

Continuó comentando nuestra obra, un óleo sobre tabla –toda su pintura es en tabla- destinada a la iglesia de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda. La pintura se puede fechar en 1556 y fue un encargo del Duque de Medina Sidonia para el retablo mayor de su capilla funeraria. Era habitual esta temática de escenas de Pasión o Resurrección para las capillas funerarias. Esto nos hace reflexionar cómo los nobles además de gozar de una vida privilegiada, también a la hora de la muerte, querían reposar en un lugar dignísimo y con la celebración en dicha capilla de misas diarias por su alma.

Este es uno de sus últimos trabajos en Sevilla para la Casa de Medina. La obra debió permanecer en Sanlúcar de Barrameda hasta la desamortización.

Otros datos muy interesantes que Valdivieso aportó son los referentes a la entrada del cuadro en el Museo de Cádiz. Llegó en 1853 en un estado calamitoso. En 1874 se le practicó una pésima restauración. Parece en algunas zonas muy fregado -antiguamente se limpiaban con estropajo y jabón- pero afortunadamente en 2002 se restauró con gran acierto.

domingo, 30 de mayo de 2010

Pebetero

La Directora del Museo de Almería, Ana Navarro Ortega, nos habló este domingo en “la pieza del mes” del pebetero con forma de cabeza femenina hallado en La Algaida (Sanlúcar de Barrameda) en las excavaciones realizadas durante seis años (1978-1984) y concretamente en la zona del santuario.

Realizada en arcilla, tiene unas medidas de 17 cm. de alto y 9 cm. de ancho. Está reconstruida en gran parte y hueca en su interior. Su cronología nos lleva a incluirla entre el siglo IV-III a.C.

La finalidad de estas piezas era en un principio de la quemadores de esencias o perfumes. Otros autores dicen que posteriormente pierden esa función y se convierten en piezas votivas. Son introducidas en la península con unos moldes que paulatinamente van cambiando y adaptándose a los gustos locales. En Cádiz han aparecido varios fragmentos de este tipo de piezas en contextos de hornos y en otros yacimientos como zona de necrópolis y en la Casa del Obispo.

Nos comentaba Ana Navarro, que sobre la cabeza se sitúa una cazoleta en forma de corona, a veces con decoración (espigas con frutos o aves enfrentadas) y que suelen aparecer en contextos sagrados. Las divinidades con las que pueden estar relacionados serían Astarté (fenicia) o Tanit (púnica). Al finalizar la conferencia, tras las preguntas y a modo de resumen, lo que sí parece claro es que estas piezas tienen bastante relación con la mujer, la fertilidad, las cosechas y las ofrendas hechas para que estos aspectos fueran favorables.

domingo, 25 de abril de 2010

Floristas (Joaquín Sorolla)

El Museo de Cádiz ha ofrecido hoy, en la pieza del mes, la oportunidad de conocer una obra de su importante pinacoteca; “Floristas” de Joaquín Sorolla. El encargado de la presentación de esta pieza ha sido el Profesor Fernando Pérez Mulet, que demostró su conocimiento sobre el pintor y su trayectoria –mostrando varias de sus obras- y sobre todo, lo que es muy de agradecer y que debe ser esencial en este tipo de conferencias: que trató y comentó la pintura en cuestión.
Miré en el catálogo del entonces Museo de Bellas Artes de Cádiz de 1952, realizado por D. César Pemán y Pemartín, Director del Museo, y en el catálogo del luego llamado Museo Provincial de Cádiz, que es una reedición del anterior. En ambos aparece catalogado con el número 431 como se puede ver arriba de la pintura, y con el título “Figuras bajo un emparrado”. La descripción del catálogo dice así; Dos mujeres arreglan flores en una mesa, una tercera tiene un niño en sus brazos, mientras un hombre da de beber a una caballería el agua extraída de un pozo. En primer término unos patos. Firmado: Sorolla 1891. T. 0,255 x 0,345 m. Interesante por su temprana época. A pesar de se pequeño tamaño y minuciosa factura revela ya un concepto y un modo de tratar en grande el asunto: el color del mayor interés para el estudio de la evolución del maestro valenciano.

El Profesor Fernando Pérez Mulet nos ha enriquecido esta información, añadiendo que en la tablita vemos a un Sorolla joven, conformando su estilo, en una etapa de formación previa que llevaba una vía que rompió a raíz de su estancia en Jávea y que deparó otra estética (luz levantina, blancos y azules, luminista) De todas formas, desde un inicio se comprueba cómo era un consumado técnico y conocedor de la estructura de un cuadro.

La temática es la propia de la pintura de este periodo. El costumbrismo está muy de moda porque la burguesía compra este tipo de pintura para decorar sus casas y disfrutar así cómodamente de unos sitios y ambientes que están distanciados de la ciudad y sin los inconvenientes para acceder a ellos.

Además la fotografía, que capta también esos ambientes, va muy unida a la pintura. De hecho el cuadro tiene una visión fotográfica, donde se puede apreciar unos 3 ó 4 metros de profundidad de foco. El pilar marca la distancia entre el brocal y el otro plano con las floristas. El emparrado está hecho con pequeñas pinceladas para indicar que hay una luz fuera que entra entre los pequeños huecos que deja e ilumina el cuadro con sus tonalidades.

Por último me interesó mucho saber que el cuadro una vez pintado, en 1891, fue presentado a una exposición gaditana y ese mismo año se compró con fondos provinciales para enriquecer el museo gaditano. Con él se completa una galería de artista locales y nacionales de gran nivel.

martes, 23 de marzo de 2010

Jarras almohades

Jarras almohades de transporte comercial de aceite

El pasado domingo 21 de marzo, tuvo lugar en el Museo de Cádiz la conferencia correspondiente a la pieza del mes, tratando en esta ocasión sobre estas jarras que se encuentran en los fondos del Museo y que gracias a esta actividad se podrán contemplar durante un mes.

Aparecieron en las excavaciones del Teatro Romano de Cádiz. El conferenciante, Fernando Amores Carredano, arqueólogo y profesor titular del Departamento de Arqueología y Prehistoria de la Universidad de Sevilla, disertó sobre los distintos tipos de envases cerámicos que a través de los siglos han servido para transportar el aceite y en concreto sobre este tipo de piezas almohades de las cuales se está empezando a profundizar.

De la conferencia, que me gustó mucho, aunque centrada totalmente en historia y yacimientos de Sevilla, me quedó la desilusión de que terminó sin hablar para nada del hallazgo de estas jarras en el Teatro Romano - cosa que en mi opinión era fundamental y que a todos nos interesaba conocer para aprender más de nuestro patrimonio -. Al terminar se le preguntó sobre el tema sin obtener una respuesta satisfactoria, pero gracias a que estaba entre el público uno de los arqueólogos protagonistas del hallazgo, pudo aclarar brevemente que se produjo en las excavaciones realizadas a finales de los años noventa y que aparecieron en el graderío del teatro, bajo el patio de una vivienda. Su datación las colocaba en el siglo XIV, ya que bajo éstas aparecieron otros hallazgos almohades del siglo XIII.

Posteriormente esto provocó un interesante debate que hace de estas conferencias una de mis citas favoritas para la mañana de un domingo de cada mes.

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...