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martes, 27 de octubre de 2015

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital de la Caridad de Sevilla. La escena representa el momento en que Moisés, tras guiar por el desierto a su pueblo que desespera por la sed, golpea con su vara la roca de Horeb y brota agua. Moisés, en el lugar central de la composición, agradece a Dios el milagro mientras el pueblo se agolpa para beber.

Óleo de José María Rodríguez de Losada

La primera es una pintura que se encuentra en la capilla bautismal de la parroquia de Santa Cruz. Está pintado por José María Rodríguez de Losada (Sevilla, 1826 – Jerez de la Frontera, 1896). Tras el lienzo se halla este texto:

“Este cuadro que representa a la escena bíblica del paso de Moisés por el desierto, pintado por Rodríguez Losada, profesor de la Academia de Bellas Artes de Cádiz, en la primera mitad del siglo XIX, y en la que se custodian obras de dicho maestro, lo donó para ser colocado en la capilla bautismal de la parroquia de Santa Cruz de la expresada ciudad, rigiéndola como párroco Don Buenaventura García González, el feligrés de la misma Don Manuel de Cos Güelfo el que era propietario del mencionado, por herencia de sus padres Don Manuel de Cos Viaña y Doña Manuela Güelfo Pedemonte (q.e.p.d.), fallecidos en esta capital el 30 de mayo de 1920 y el 5 de mayo de 1903, respectivamente, siendo voluntad firme y resuelta se conserve aquel perpetuamente en el mencionado templo sin que deba salir bajo pretexto alguno y en lo posible de la capilla citada, rogando a los venideros respeten esta inscripción y lo en ella consignado. Cádiz, 1 de noviembre de 1935. Fiesta de Todos los Santos.”

Grabado de Rafael Esteve Vilella

La segunda versión es un grabado que se encuentra en el edificio de la Consejería de Cultura en Cádiz, en la calle Cánovas del Castillo. Es un grabado en talla dulce, aguafuerte y buril, y está considerado como la obra maestra de la talla dulce del siglo XIX en España. Su dibujante y grabador es Rafael Esteve Vilella (Valencia, 1778 – Madrid, 1847), quien durante la guerra de la independencia residió en Cádiz.

En la parte inferior izquierda aparecen los datos del autor de la pintura: Bme. Murillo lo pintó y existe en Sevilla. En la derecha, la autoría del grabado: R. Esteve lo dibujó y grabó, año 1839. Fue precisamente gracias a esta obra con la que obtuvo un gran triunfo internacional, consiguiendo la Medalla de Oro en la Exposición de París de 1839 y convirtiéndose así en el último de los grandes maestros del grabado de reproducción.
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Bibliografía:

Gallego Gallego, Antonio (1979), Historia del Grabado en España. Madrid, Cuadernos Arte Cátedra. Ediciones Cátedra S.A. p.300

Zabala Rodríguez-Fornos, Fernanda (2003) 125 Valencianos en la Historia. Carena editors, p.91

martes, 29 de abril de 2014

El Greco de Cádiz

Siendo éste un blog dedicado al arte que podemos encontrar en Cádiz, conmemorándose en este año el cuarto centenario de la muerte de El Greco y teniendo la suerte de contar en nuestra ciudad con una obra suya, creo que es obligado dedicarle una entrada.

Conocido como Éxtasis de San Francisco o Visión de San Francisco, La Impresión de las llagas de San Francisco e incluso San Francisco y la visión de la antorcha ardiente, lo que queda claro es que es una de sus pinturas del santo de Asís y, probablemente, la mejor. Como recientemente lo ha tratado Elena González en su artículo (1), he buscado otro punto de vista para hablar de él; las restauraciones que ha tenido en el siglo XX.

En 1909, la capilla del Hospital de Mujeres -lugar donde se encuentra el lienzo- sufrió el derrumbe de su techo, suceso que, afortunadamente, no tuvo mayores consecuencias ya que no revistió daños de gravedad. Las obras de reparación del templo contaron también con una labor de restauración por parte del pintor gaditano Felipe Abarzuza quien, además de realizar varias pinturas para la capilla, le practicó una restauración al lienzo de El Greco. Se encontraba deteriorado y muy ennegrecido por distintas capas de barnices. Fue colocado de nuevo en su retablo el 10 de julio de 1910.

La siguiente restauración fue realizada en 1986 por Manuel López Gil, pintor y restaurador gaditano, alumno aventajado del taller de Felipe Abarzuza, quien le empujó a dedicarse a la restauración. Fue uno de sus últimos trabajos y se aprovechó la restauración para colocar en el retablo el cristal que desde entonces lo protege.

La capilla del Hospital de Mujeres puede visitarse en cualquier momento en las horas establecidas para ello, pero es impresionante -cuando está abierto su acceso desde la calle para asistir a la celebración de la misa- entrar por la puerta de la derecha, ya que esta obra está frente a ella, siendo muy interesante y quizás única, la forma inesperada -tras abrir la puerta- de admirar una pintura de El Greco.
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(1) http://elenagonzalezperez.wordpress.com/2014/03/07/el-greco-gaditano/

Diario de Cádiz. 11 de julio de 1910

Hoja del lunes 6 de septiembre 1971

Diario de Cádiz. 22 de octubre de 1986

lunes, 22 de julio de 2013

Humildad y Paciencia

En la iglesia de San Agustín se encuentra la admirada talla, obra de Jacinto Pimentel en 1638, del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, una representación de Cristo sentado sobre una roca y esperando ser crucificado. El origen de esta iconografía parece proceder de la serie de xilografías de Durero, la Gran Pasión, a inicios del siglo XVI.

Una imagen menos conocida, pero con la misma advocación de la Humildad y Paciencia, se encuentra en el convento de San Francisco, teniendo además la particularidad de ser un Niño Jesús. Tras el Concilio de Trento tuvo mucha aceptación estas imágenes del Niño Jesús pasionario, en las que es representado adoptando momentos de su futura pasión (con la cruz a cuestas o crucificado) o rodeado de atributos de la pasión  (pinchándose un dedo con una corona de espinas o durmiendo sobre una calavera)

Actualmente no se encuentra en la iglesia, porque su ubicación original -donde tomé esta fotografía hace ocho años ya- es una pequeña hornacina sobre la mesa de altar del retablo de San Francisco, que no parecía contar con la seguridad que estos tiempos necesitan, corriendo peligro de desaparecer en cualquier descuido. Por esa razón se encuentra en dependencias interiores del convento, que lo protegen ante su frágil y tierna apariencia.

Tuvo que tener cierta devoción ya que incluso cuenta con alguna estampa que se repartiría a mediados del siglo XX. En esa estampa, que imagino plasmaría tal y como estaría en aquellos momentos, aparece, además de las potencias, con corona de espinas, una caña en la mano y cordón al cuello, alterando y adelantando -como en algunos casos ha sucedido con esta iconografía- el momento que representa, justo antes de la crucifixión, con el de la coronación de espinas.

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Bibliografía

Carmona Muela, Juan. Iconografía cristiana. Akal

miércoles, 13 de marzo de 2013

Visita de Julio César al templo de Hércules


Esta pintura, obra de Federico Godoy, se presentó al certamen que en 1894 convocó la Academia de Bellas Artes de Cádiz con ese tema histórico, común para todos los participantes. Consiguió un accésit y fue comprada por el Ayuntamiento de Cádiz. De esta forma el cuadro estuvo muchos años expuesto en el Museo de las Cortes y actualmente se encuentra en el Centro Cultural Reina Sofía.

La intención al proponer esta temática para el concurso era recalcar la importancia que tenía la ciudad en la Antigüedad. Dentro de los distintos tipos de ciudad que existían en el imperio romano estaba la civitates foederatae, incorporada a Roma mediante un tratado (foedus) que establecía su condición de municipio romano. De las pocas que tuvieron este trato excepcional, se encuentra Cádiz, la Gades romana que, al contrario de otras poblaciones que sufrieron las consecuencias de su beligerancia contra Roma, descontenta con la presencia cartaginesa pactó la entrega de la ciudad. Fue en el 206 a.C. cuando se firmó el foedus, que generalmente era desigual (foedus iniquum) demostrándolo, por ejemplo, que en caso de guerra los gaditanos debían socorrer a Roma sin esperar ningún tipo de compensación.

Gades siempre mantuvo unas buenas relaciones con Roma y su apoyo incondicional en varios momentos importantes, la convirtió en un ejemplo del paso de una civitas a un municipium.

El apoyo a Sila le valió, por la aplicación de la Ley Gelia Cornelia, la concesión a un gaditano -Lucio Cornelio Balbo- de la ciudadanía romana de pleno derecho.

Durante la estancia de Julio César en Hispania, su paso por la zona gaditana y su visita al templo de Hércules fue muy importante, ya que allí se propuso emular a Alejandro Magno -reflexionando ante su estatua- y también conoció la interpretación favorable de sus sueños que le auguraban un exitoso futuro. Además, su amistad con Balbo, que le prestará su apoyo personal y económico, posibilitó que en el año 49 a.C. decidiera conceder a Gades el estatus de Municipium Civium Romanorum, es decir, que ya no solo Balbo sino que todos los gaditanos se convertían en ciudadanos romanos de pleno derecho.
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Bibliografía

Blond Godoy, María Africa. Federico Godoy, su vida y su obra.

Fierro Cubiella, Juan Antonio. Historia de la ciudad de Cádiz. Jiménez Mena Artes Gráficas, SL. 2004

López Melero, Raquel. Breve Historia del Mundo Antiguo. Editorial Universitaria Ramón Areces.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Niño Jesús limosnero

En la iglesia de San Juan de Dios, formando parte del patrimonio de la Santa Caridad, se encuentra este Niño Jesús limosnero, llamado así ya que cumplía la misión de recaudar la limosna necesaria para hacer frente a los gastos que ocasionaba el principal objetivo de la Hermandad; el cuidado de enfermos y el entierro de los pobres.

En la peana de plata está grabada una inscripción cuyos datos nos ayudan a datar las indulgencias que concedieron las autoridades eclesiásticas a los que prestaban esta ayuda económica, ya que figura el obispo de Cádiz, Lorenzo Armengual de la Mota y, según aparece citado, el cardenal de Borja. De esa época no podrá ser otro que el cardenal Carlos de Borja Centellas Ponce de León, que fue capellán mayor de Felipe V.

Como el obispo Armengual tomó posesión en 1717, falleciendo en 1730, y De Borja fue nombrado cardenal en 1720 y murió en 1733,  a falta de encontrar la documentación exacta  -que seguro conservará en sus archivos la Hermandad- podemos comprobar que esos privilegios fueron concedidos entre 1717 y 1733, justo en una época de resurgimiento de la Hermandad de la Santa Caridad, cuyas nuevas reglas fueron redactadas y entraron en vigor en 1714.

La inscripción de la peana dice así:

El Excelentísimo Señor D. Lorenzo
Armengual de la Mota, Obispo de
Cádiz, concedió 40 días de indulgencia a
todos los que me dieren limosna para el sustento
de mis pobres incurables de esta ciudad.
El Eminentísimo Cardenal de Borja concedió
100 días en la misma conformidad
de arriba.

viernes, 19 de octubre de 2012

España guiando a la Gloria a Filipinas



Esta pintura (1) que se encuentra depositada en el Ayuntamiento de Cádiz, propiedad del Museo del Prado, está fechada en 1888 y es obra del pintor filipino Juan Luna Novicio (1857-1899)

Es un cuadro de grandes dimensiones, situado en la parte correspondiente a la ampliación del Ayuntamiento en el siglo XIX, concretamente en el frontal de la escalera marmórea de tipo imperial.

En la biografía del pintor aparece, entre sus obras, una serie sobre España y Filipinas que le encargó el Ministerio de Ultramar (2)

Precisamente en los próximos días se subasta (3), en una galería barcelonesa, el primero de los cuadros que pintó sobre este tema. Según los datos que aparecen en la revista, de donde extraigo la foto que coloco a la derecha de estas líneas, es un óleo sobre lienzo, firmado y fechado en 1884 y con unas medidas de 229 x 79 cm.

Existen otros dos, más parecidos entre sí, siendo el de Cádiz el segundo que pintó, cuatro años después, y existiendo otro posterior que se encuentra en el López Memorial Museum de Manila.

No es ajeno a nuestra ciudad el conocimiento del arte filipino. Como importante puerto comercial, la ciudad de Cádiz fue receptora de infinidad de objetos procedentes de aquella tierra, encontrándose todavía en muchas casas antiguas, restos de ese pasado común; abanicos, mantones, pinturas, marfiles...
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(1) Foto del tríptico de la Exposición “España y Filipinas 1898” celebrada en Cádiz, en el Palacio de Congresos y Exposiciones, del 29 de julio al 25 agosto de 1998.

(2) http://www.artehistoria.jcyl.es/artesp/personajes/2595.htm

(3) Revista Subastas Siglo XXI. Nº 142 Octubre 2012. Pág. 14

jueves, 5 de julio de 2012

La Virgen del Carmen y las Ánimas del Purgatorio


En este caso, esta obra que etiqueto como correspondiente al apartado de Detalles Interiores, conviene aclarar que está más interior que de costumbre porque se encuentra en la sacristía de la iglesia del Carmen, lo que dificulta poder acceder a ella.

Es un lienzo de la Virgen del Carmen socorriendo a las Ánimas del Purgatorio, de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

El centro de la composición lo ocupa la Virgen del Carmen con hábito carmelita. Sedente, su pie derecho se apoya sobre un querubín y su mano izquierda en uno de los angelotes que se asoman por ese lado. Su mano derecha introduce delicadamente el escapulario en la zona inferior donde se encuentran las almas atormentadas. Un ángel mancebo en primer plano une ambos espacios, mientras que tras la Virgen se sitúan un coro de ángeles portando instrumentos.

Quisiera destacar varios detalles que me han llamado la atención. Por una parte la mirada de la Virgen hacia el espectador, que parece querer mostrar su poderosa intercesión por las almas que sufren en el Purgatorio y resulta como una invitación a acudir a Ella y a portar el escapulario. Si nos fijamos en este objeto protector, vemos que, con su sola presencia, alivia el rostro de uno de los personajes que se encuentran padeciendo y que, embelesado, tímidamente dirige su mano para aferrarse a él.

Estas propiedades salvíficas de el escapulario, parten de la tradición de la aparición de la Virgen del Carmen a San Simón Stock, a quien se lo entrega y le  promete que todo aquel que lo lleve en el momento de su muerte, se salvará (1)

Esta visión catequética que podemos ver en el cuadro, es un reflejo de la doctrina que se está difundiendo en obras literarias contemporáneas de la pintura (2), donde redundan en las virtudes del escapulario, afinando hasta el punto de que la liberación de las penas del Purgatorio se produciría el sábado inmediato a la muerte. Este es el conocido como Privilegio Sabatino, también transmitido directamente por la Virgen al Papa Juan XXII y que éste proclamó en la llamada Bula Sabatina.

Por último, no quiero dejar pasar los dos personajes que aparecen en la parte inferior derecha, que parecen un tanto insensibles a todo sentimiento, y que incluso uno de ellos también mira al espectador como con curiosidad ante nuestra reacción en la contemplación de esta obra de arte.
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(1) Giorgi, Rosa. Santos. Los Diccionarios del Arte. Editorial Electa

(2) Padre Fray José de Santa Teresa. Flores del Carmelo. Madrid 1678

martes, 12 de junio de 2012

Visión de San Cayetano


En el año 2009, gracias al convenio suscrito entre el Obispado y el BBVA, se pudo llevar a cabo una intervención integral de la capilla del Hospital de Mujeres. Retablos, esculturas y pinturas lucen actualmente en todo su esplendor.

Centrándonos en las pinturas, según el informe de restauración, el estado de conservación era muy diverso, afectando generalmente el craquelado de la capa pictórica, los barnices oxidados y la suciedad. La limpieza y rehabilitación realizadas han permitido recuperar los colores, las pinceladas, las perspectivas y las composiciones representadas.

Concretamente a la pintura de la Visión de San Cayetano, de autor anónimo y de mediados del siglo XVIII, situada en la entrada izquierda de la capilla, a los pies del templo, le afectaba un soporte textil muy descompuesto y quemado por un exceso de aceite en la preparación original, pero los repintes -que en el caso de otras obras podrán tener mayor o menor importancia- adquieren en este caso unas dimensiones sorprendentes. El repinte cubría gran parte de la figura de la Virgen, cambiando la posición de la cabeza y el tamaño del brazo.


Como se puede ver en estas fotos que acompañaban los paneles explicativos de los trabajos realizados, la Virgen, que habíamos siempre contemplado con la cabeza algo inclinada mirando hacia el Niño y San Cayetano, recupera ahora su semblante más bello y un delicado giro de la cabeza, reflejando mayor sentimiento de amor en la entrega de su hijo al santo.

sábado, 21 de enero de 2012

San Juan de la Cruz y Jesús Nazareno

Tenemos en la iglesia del Carmen un retablo, situado en la nave de la epístola, dedicado al éxtasis de San Juan de la Cruz contemplando la imagen de Jesús Nazareno. Todo el conjunto es del siglo XVIII y el grupo escultórico, de escuela genovesa.
En el portal de arte La Hornacina, el carmelita P. Juan Dobado Fernández publicó el mes pasado un artículo titulado “San Juan de la Cruz y la iconografía de Jesús Nazareno: La propagación de una devoción en Andalucía” (1)

En él trata sobre el encuentro que San Juan de la Cruz tiene con una pintura que representaba a Jesús Nazareno y cómo, siendo ante este cuadro donde solía rezar, un día se produce el diálogo entre los dos, pidiéndole al Nazareno una vida de sufrimiento. Este momento místico dio lugar a una amplia difusión de la escena sobre todo en pintura y grabados. He aquí el motivo de esta entrada. En una conferencia (2) que pronunció en Cádiz el P. Juan Dobado, resaltó la particularidad de ser esta representación del Carmen de Cádiz el único caso realizado en escultura, ya que toda la difusión que ha tenido el tema ha sido eminentemente gráfica.

Quizás la razón sea que el dibujo permite reflejar más detalles, además de contar con el recurso de las filacterias que transcriben el diálogo entre ambos. No obstante, esta escultura resuelve bien el complicado juego de proporciones y perspectiva, apareciendo la figura del Nazareno y la de San Juan de la Cruz en íntima comunicación, representando el arrobamiento místico con las nubes en las que se apoya la figura del santo carmelita, que le dan sensación de ingravidez.
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(1) http://www.lahornacina.com/articulossanjuandelacruz.htm

(2) P. Fr. Juan Dobado Fernández: “Piedad y arte en el Carmen gaditano” Ciclo de conferencias con motivo del bicentenario de la consagración del templo carmelitano de Cádiz. Noviembre 2010.

sábado, 3 de diciembre de 2011

San Anastasio

En la iglesia del Carmen, en el retablo existente a los pies de la nave de la epístola, encontramos sobre la mesa de altar esta pintura de la cabeza de San Anastasio, monje y mártir. La razón de aparecer en esta iglesia la aclara la leyenda que figura bajo la cabeza, que especifica “Ord. Carm.” refiriéndose a la Orden Carmelita, y es que San Anastasio ha figurado desde hace siglos dentro del santoral de la Orden.
Durante la Edad Media, y más recientemente en los siglos XVII y XVIII -fecha esta última del retablo y la pintura-, seguía siendo muy venerado y su imagen aparecía frecuentemente en grabados y medallas religiosas, ya que era invocado contra el demonio y en la enfermedad. Generalmente se representa su cabeza cortada y bajo ella -o en el reverso si se trata de medallas- aparece una leyenda donde se especifica que las actas del segundo Concilio de Nicea atestiguaban su intercesión contra esos males. Este Concilio celebrado en el año 787, defendió el culto a las imágenes sagradas frente a los iconoclastas, lo que favorecía la difusión de la imagen del Santo y su popularidad.
Como ejemplo traigo esta medalla religiosa del siglo XVIII, procedente de una colección particular, en la que aparece su cabeza y la leyenda S.(San) ANAS.(Anastasio) MON.(monje) ET (y) M.(mártir)
Resumidamente, los datos sobre su vida (1) nos llevan a su época de soldado en el ejército sasánida de Cosroes II, rey que en el 614 conquistó Jerusalén y se llevó como trofeo la cruz de Cristo a Persia. Como soldado, le llamaba poderosamente la atención que este objeto fuera venerado por los cristianos ya que era un instrumento de tortura y muerte. Como mago e hijo de mago, también le interesaba la cruz como instrumento mágico que obraba milagros. Su curiosidad le llevó a instruirse en la religión cristiana y posteriormente a su conversión. Abandonó el ejército y se trasladó a Jerusalén donde se bautizó, cambiando su nombre de Magundat a Anastasio y convirtiéndose en monje. Años más tarde fue a predicar la doctrina cristiana por Palestina donde fue apresado y sometido a torturas. Finalmente fue decapitado, en el año 627 (2), trasladándose posteriormente la cabeza junto con sus reliquias a la Abadía de las Tres Fuentes en Roma, lugar donde fue decapitado San Pablo.
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(1) Ribadeneira, Padre Pedro de. Flos Sanctorum o Libro de las vidas de los Santos. Madrid 1675. Pág. 118

(2) En la obra de Ribadeneira, aparece el año de 627 como la de su decapitación, pero suele aparecer en otras biografías actuales un año después, el 628. Para respetar la fuente de donde he sacado el texto, he optado por dejar la primera fecha.

viernes, 25 de noviembre de 2011

San Juan Bautista y San Juan Nepomuceno

En la, para mí, encantadora iglesia de San Juan de Dios, hay un retablo de mármoles genoveses del siglo XVII, del que hablaremos en una próxima entrada, pero que hoy debe aparecer brevemente ya que tiene que ver con el asunto que nos atañe. En las mejores guías de Cádiz se puede leer lo siguiente: "un retablo de mármoles italianos realizado a fines del siglo XVII, en el que se encuentra la imagen de candelero de la Virgen del Carmen y a sus lados las tallas barrocas de San Juan Nepomuceno y San Juan Bautista”

De esta relación, como se puede ver en la fotografía, solo queda la Virgen del Carmen en la hornacina central. Yo no recuerdo haber visto nunca esas imágenes que acompañaban a la Virgen, situadas en las hornacinas laterales. Esos santos fueron retirados del culto -no sé exactamente cuándo, pero hace bastantes años- y fueron sustituidos por las imágenes modernas que podemos contemplar; San Judas Tadeo a la izquierda y Santa Marta a la derecha. Seguramente se quitarían por seguridad, ya que son de pequeño formato y la iglesia estaba siempre muy poco vigilada, guardándose en las dependencias interiores junto con otras piezas artísticas que posee la Hermandad de la Santa Caridad.
El caso es que, después de tantos años desaparecidos, hace unos días al entrar en la iglesia, como hago a menudo, aunque nunca los había visto y no los conocía, me di cuenta enseguida que esas imágenes estaban de nuevo a la vista, aunque colocadas en otro retablo, el presidido por un lienzo de San Nicolás, que tenía dos espacios vacíos.
Se encuentran tal como los sitúo en las fotografías; San Juan Bautista a la izquierda y San Juan Nepomuceno a la derecha. Por la época del retablo y de las tallas, incluso pudiera ser este altar el suyo original.
Sean cuales sean los motivos de su desaparición y de su vuelta al culto, lo importante es que podemos disfrutar de nuevo de estas obras de arte y que la iglesia poco a poco va volviendo a recuperar su esplendor, contando de nuevo con piezas que estaban guardadas y con las restauraciones que se están llevando a cabo en otras.
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Nota : Esta entrada se la dedico especialmente a mi amiga Raquel Sigüenza, de la que estoy aprendiendo mucho sobre arte gracias a su blog y a la que deseo muchos éxitos en sus investigaciones, en especial la que está dedicando a uno de los santos que aquí han aparecido; San Juan Nepomuceno.

martes, 2 de agosto de 2011

Cabeza de San Juan Bautista

Al hilo de lo que comentaba en la anterior entrada sobre el Niño Jesús de la Santa Cueva, esta cabeza de San Juan Bautista atribuida a Torcuato Ruiz del Peral (1) -escultor granadino del siglo XVIII- realizada en terracota policromada, también estuvo expuesta en la Santa Cueva, donde el fundador -el Padre Sáenz de Santa María- la colocó en el otro altar y curiosamente también siguió el mismo camino que la talla del Niño; en este caso el dramatismo de la obra inspiraba la curiosidad de los fieles que se acercaban a contemplar ese realista rostro.

El Marqués de Valde-Iñigo, siempre velando por evitar las distracciones de los fieles y procurando mantener un ambiente de recogimiento propicio para la penitencia -no olvidemos que era muy solicitado como confesor y para confesarse con él se formaban largas colas que llegaban hasta la calle e incluso daban la vuelta a la esquina-, también retiró esta cabeza que regaló a los Padres Filipenses (2)
Actualmente la podemos contemplar en la iglesia de San Felipe Neri, donde se encuentra bajo el altorrelieve de la Adoración de los Magos, obra de José Montes de Oca.
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(1) Para saber más sobre este escultor, recomiendo un blog -y en concreto su entrada titulada “Ruiz del Peral in memoriam”-, donde su autora, de Granada también, nos ofrece amplios datos de su vida y obra, aderezados con sus amenas e interesantes experiencias personales fruto de su trabajo de investigación.
(2) Moreno Criado, Ricardo. La Santa Cueva y sus Goyas. Pág. 45-46

domingo, 24 de julio de 2011

Niño Jesús de la Santa Cueva

Esta talla de finales del siglo XVIII del Niño Jesús con su cuna (1), se encuentra en el pequeño espacio dedicado a museo que expone diversas piezas y documentos relacionados con la Santa Cueva y que se habilitó en la última restauración del edificio entre la capilla baja y la alta.
Hace años recuerdo haberlo visto en la mesa de altar de uno de los altorrelieves de la capilla alta. Precisamente en ese lugar es donde fue colocado por el Padre Sáenz de Santa María, marqués de Valde-Iñigo, para ser objeto de adoración en la noche de Reyes. Parece que la talla atraía bastante la atención de los fieles que, al entrar y salir, se acercaban a contemplarla. Para evitar esto, el Padre Sáenz de Santa María se la llevó a su casa donde se guardaba hasta la Epifanía (2) Posteriormente se respetó esta decisión y se guardaba en un armario de la Sacristía, sacándolo solo para los cultos de la noche de Reyes en la capilla subterránea (3)
Actualmente ya podemos contemplarlo en cualquier momento que acudamos a tan visitado monumento de Cádiz.
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(1) La Santa Cueva de Cádiz. Editado por la Caja San Fernando de Sevilla y Jerez. Pág. 28
(2) Moreno Criado, Ricardo. La Santa Cueva y sus Goyas. Pág. 45-46
(3) Ibídem

viernes, 1 de julio de 2011

Consagración de la Catedral de Cádiz

Cuadro conmemorativo de la consagración de la Catedral de Cádiz, hecho que se produjo el 28 de noviembre de 1.838. Está situado a los pies del templo, a un lado de la puerta principal. Esta obra parece tener su origen en un concurso pictórico anunciado por la Academia de Bellas Artes de Cádiz (1) y convocado por el Ayuntamiento gaditano en 1867, en cuyas bases se especificaba que el asunto a plasmar fuera "El acto de la Consagración de la santa Iglesia Catedral de Cádiz, por el Excmo e Ilmo. Sr. Obispo D. Fr. Domingo de Silos Moreno, en el año de 1838"

Esta pintura y otras muchas realizadas en el siglo XIX ex profeso para la Catedral, sirvieron para enriquecer su interior junto con otras obras -las más antiguas- procedentes de otras iglesias y sobre todo de la sufrida Catedral Vieja.
Ya que nos encontramos en la octava del Corpus, en esta pintura aparecen unos personajes que han tenido siempre un especial protagonismo en la festividad del Corpus Christi. Me refiero al grupo de niños que se encuentran situados en el grupo de la izquierda; los Seises.
Se pueden distinguir por su indumentaria de sotana roja con sobrepelliz blanca. En sus inicios solían ser de cuatro a diez, pero en la segunda mitad del siglo XV se generalizó el número seis, por lo que ya fueron conocidos desde el siglo XVI como Seises. Es desde este siglo cuando se data su tradición en Cádiz. Su cometido desde un principio ha sido la del canto en la Capilla de Música de la Catedral para la liturgia solemne y asistir a procesiones. No se han encontrado datos que permitan saber si estos seises también bailaban como en otras catedrales.
Desde su creación, estos niños estaban bajo el cuidado y tutela del Maestro de Capilla. En otras poblaciones ya desde el siglo XVII pasaron a vivir internos en los colegios creados por los cabildos. En Cádiz tras su resurgimiento en el siglo XVIII, fue a partir de 1777 cuando pasan a ser internos del Colegio de Santa Cruz (creado bajo el patronato del Cabildo General, junto a la Catedral Vieja) y dependerán de su director y regente (2)
En unos inventarios hechos en 1737 y 1741 del tesoro musical de la Catedral de Cádiz (3), aparecían los siguientes datos: Dos libros viejos, uno de Misas y otro de Motetes en que estudiaban los Seises. Y en el apartado de cuadernos de carácter litúrgico: Dos libros para cantar los versos los Seises.
Estos niños cantores o Seises, tradición de siglos en Cádiz aunque con sus periodos de desaparición -el último desde mediados del siglo XX- han sido recuperados recientemente.
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(1) Publicado en la Revista de Bellas Artes, Madrid 20 enero 1867, Pág. 124 y 125

(2) Díez Martínez, Marcelino. Los seises de la Catedral de Cádiz.. Su reinstauración y funcionamiento en el siglo XVIII. Tavira: Revista de Ciencias de la Educación, número 14. Pág. 113-130

(3) Los libros corales de la Catedral de Cádiz. García Luján, José Antonio. Universidad de Córdoba. Pág. 159 y 162

lunes, 11 de abril de 2011

Corazón Agustino

Un corazón en llamas, atributo de San Agustín como símbolo de su entrega a Dios, se encuentra en el interior de la iglesia de San Antonio, en la nave del evangelio, en la mesa de altar cuyo retablo alberga la imagen de San José, obra de La Roldana. Esta iglesia no pertenece a la orden agustina ¿por qué aparece en ella esta simbología?
La respuesta es que ese retablo y la mesa de altar no pertenecen a esta iglesia. Proceden de un convento de monjas agustinas que existía desde el siglo XVI en la actual Plaza de la Candelaria y que fue derribado en 1873.
La mesa de altar de mármol genovés, del siglo XVII -de las que hay otros ejemplos en la ciudad-, tiene en el centro el corazón llameante conteniendo en letras doradas una parte del Ángelus en latín; El verbum caro factum est (Y el verbo se hizo carne...)

domingo, 5 de septiembre de 2010

Azulejos de Delft (Convento de Santa María)

Se ha escrito mucho y bien sobre la historia y calidad de los azulejos de Delft que decoran la capilla del Nazareno en el convento de Santa María. Quiero desde aquí aportar mi granito de arena para apreciarlos y valorarlos más si cabe. En el Museo Nacional del Azulejo de Lisboa, ciudad donde el azulejo desde hace siglos ha jugado y juega un papel importantísimo, en una de sus salas, se encuentra este panel de azulejos de Delft, del mismo tipo que los de Cádiz, representando las mismas escenas. Provienen del Palacio Melo (Lisboa) y están enmarcados con azulejos portugueses, recordándonos que del mismo modo en los de Cádiz lo enmarcan azulejos españoles, concretamente sevillanos, con la cruz de Jerusalén.

Se observan algunas ligeras variantes en el dibujo. Estas pequeñas diferencias también las podemos observar entre los de Cádiz, donde en una pared podemos ver una escena repetida hasta tres o cuatro veces y ninguna es exactamente igual.


En el panel de Lisboa, los azulejos están ordenados siguiendo la secuencia del Antiguo y del Nuevo Testamento. En concreto las dos últimas filas reflejan la pasión de Cristo desde su entrada en Jerusalén. Los de Cádiz no están ordenados cronológicamente, quizás por ser mayor la superficie que ocupan, por las vicisitudes que han pasado a través de los siglos y porque existen azulejos no sólo bíblicos sino de varias series (personajes, paisajes...)
Los que sí parecen ser expresamente hechos para el encargo de Cádiz, son los que tienen inscripciones en armenio o nombran a los donantes y la fecha.
Como decía anteriormente, podemos ver en los azulejos de la capilla del Nazareno algunos repetidos. Termino con este curioso ejemplo del azulejo donde aparece el apellido de la familia armenia donante, Zúcar, fechado en 1670, figurando arriba de cada nombre la representación iconográfica del santo correspondiente. Así, arriba de David está el Rey David (representado con la corona y con el arpa). Encima de Pablo, San Pablo (con la espada) y el correspondiente a Iacob -de Iacobus; Santiago en latín-, el apóstol Santiago (representado como peregrino con sombrero y bastón.
Sin embargo en este otro fechado un año después, en 1671, tiene el orden totalmente cambiado, no correspondiendo las figuras -cuyo dibujo también han cambiado sustancialmente- con el nombre que tiene debajo.

martes, 29 de junio de 2010

Pinturas del Carmen

En la iglesia del Carmen, en los muros de los arcos de entrada a las naves laterales hay una serie de cuadros dieciochescos sobre la vida de San Juan de la Cruz. Los pintores han recurrido en muchas ocasiones a grabados para inspirarse en la realización de una obra. Este es el caso de estas pinturas, que tienen como modelo los grabados que algunos años antes hiciera Matías de Arteaga y Alfaro para el libro Obras espirituales, por el extático y sublime Doctor místico, el Beato Padre San Juan de la Cruz, Sevilla, 1703. Esta es una de las fuentes iconográficas más seguidas por los escultores y pintores andaluces que representan temas sanjuanistas, que en muchos casos son versiones fidelísimas de los grabados (1)

El que traigo como ejemplo nos muestra la muerte de San Juan de la Cruz, y como se puede ver es casi una copia exacta del grabado de Arteaga.
La escena representa la muerte de San Juan de la Cruz abrazando un crucifijo y el momento cuando en la habitación surgió un gran resplandor, a manera de sol, en el que se veía al santo renaciendo a mejor vida.
Se trata de una iconografía muy utilizada en el barroco, la cual estaba destinada a reflejar mediante el nacimiento de una nueva estrella o un nuevo sol el gozo de la vida celestial o el paso a la otra vida del personaje al que se dedicaba (2)

(1) Moreno Cuadro, Fernando. Grabados andaluces de San Juan de la Cruz. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, pág. 12
(2) Ibídem; pág 122

domingo, 6 de junio de 2010

Bustos relicarios

La Hermandad de la Santa Caridad nos deleita cada año con un altar para el Corpus, donde se esmeran, como no podía ser menos, en buen gusto y en sacar sus mejores galas y tesoros para tan magno acontecimiento.
Ocupando todo el hueco de la puerta de entrada de la iglesia de San Juan de Dios, el de este año mostraba una colección importante de su patrimonio. Además del ostensorio de plata dorada decorado con pedrería, del siglo XVIII, a cada extremo de la mesa de altar se disponían los bustos relicarios en plata de San Dionisio y San Blas, fechados en 1787, piezas relevantes de la platería en Cádiz.

Su inclusión en este altar es muy acertada, ya que estos bustos relicarios eran objetos de pública exposición en el altar mayor de los templos respectivos durante la octava del Corpus y tomaban parte en las espectaculares procesiones celebradas para honrar el dogma eucarístico (1)
Originariamente el destino de estos bustos de plata, «bustos relicario», «cabezas» o «testas» como más frecuentemente aparecen citadas en los documentos de la época, era guardar una reliquia del santo al que representan consistente en un trozo de hueso de la cabeza (para los huesos del brazo se labraron otras piezas en forma de brazo, y para los de otras partes, simplemente relicarios en forma de caja, manifestador o armario, y muy raramente alguno en forma de dedo) Con el tiempo se labraron bustos con otras reliquias, o sin contener ninguna, simplemente como ornato (2)
(1) Criado Mainar, Jesús: “La tradición medieval en los bustos relicarios”
(2) Arco y Garay, Ricardo del: «Los bustos relicario”

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...