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domingo, 30 de marzo de 2014

El retablo del Cristo de la Buena Muerte

En estos días se ha hablado del proyecto que tiene la cofradía de la Buena Muerte de Cádiz, de recuperar el retablo dorado que enmarcaba la magnífica talla del crucificado y que fue desmontado hace unos veinte años por problemas en su estructura.

Esta antigua fotografía la guardaba mi padre, que fue hermano de la cofradía de la Buena Muerte. No sé nada de ella, pero parece una forma -en una época en que no había posibilidad de retoques digitales- de poder elegir entre dos opciones. Se puede ver la imagen del Cristo y dos posibles diseños para el retablo. De los dos modelos que se ofrecen diría que la cofradía eligió el de la izquierda aunque, viendo fotografías antiguas del retablo, el resultado no fuera exactamente igual.
Obra del sevillano Juan Pérez Calvo, reconocido artista, tallista e imaginero, con una importante producción en esa ciudad andaluza, el retablo se colocó en la iglesia de San Agustín en 1958.

In memoriam: En el año 1994, con motivo del centenario de su fundación, la cofradía homenajeó a los hermanos que llevaran cincuenta años en ella. Mi padre era uno de ellos. La cofradía le entregó, enmarcada, la fotografía de los titulares. También iban a entregarle un pequeño escudo de la cofradía que no pudo recoger porque cayó muy enfermo y falleció al poco tiempo. He querido dar a conocer esta fotografía, que guardo con cariño, y agradecer a la cofradía aquel detalle que tuvo para sus hermanos más antiguos.

lunes, 22 de julio de 2013

Humildad y Paciencia

En la iglesia de San Agustín se encuentra la admirada talla, obra de Jacinto Pimentel en 1638, del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, una representación de Cristo sentado sobre una roca y esperando ser crucificado. El origen de esta iconografía parece proceder de la serie de xilografías de Durero, la Gran Pasión, a inicios del siglo XVI.

Una imagen menos conocida, pero con la misma advocación de la Humildad y Paciencia, se encuentra en el convento de San Francisco, teniendo además la particularidad de ser un Niño Jesús. Tras el Concilio de Trento tuvo mucha aceptación estas imágenes del Niño Jesús pasionario, en las que es representado adoptando momentos de su futura pasión (con la cruz a cuestas o crucificado) o rodeado de atributos de la pasión  (pinchándose un dedo con una corona de espinas o durmiendo sobre una calavera)

Actualmente no se encuentra en la iglesia, porque su ubicación original -donde tomé esta fotografía hace ocho años ya- es una pequeña hornacina sobre la mesa de altar del retablo de San Francisco, que no parecía contar con la seguridad que estos tiempos necesitan, corriendo peligro de desaparecer en cualquier descuido. Por esa razón se encuentra en dependencias interiores del convento, que lo protegen ante su frágil y tierna apariencia.

Tuvo que tener cierta devoción ya que incluso cuenta con alguna estampa que se repartiría a mediados del siglo XX. En esa estampa, que imagino plasmaría tal y como estaría en aquellos momentos, aparece, además de las potencias, con corona de espinas, una caña en la mano y cordón al cuello, alterando y adelantando -como en algunos casos ha sucedido con esta iconografía- el momento que representa, justo antes de la crucifixión, con el de la coronación de espinas.

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Bibliografía

Carmona Muela, Juan. Iconografía cristiana. Akal

domingo, 1 de agosto de 2010

Imaginería de San José (VII)

Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad (Descalzas)
 
Perteneciente a la Orden de Franciscanas Concepcionistas Descalzas, se fundó a mediados del siglo XVII y el aspecto actual responde a una reforma realizada un siglo después. Es una comunidad muy querida en Cádiz y mantienen un obrador de repostería donde elaboran una gran variedad de dulces muy apreciados en la ciudad. En la iglesia podemos encontrar dos representaciones de San José. La primera se encuentra en el ámbito reservado a las religiosas, delante del lienzo que representa a la Virgen del Carmen pintado por Pedro del Pozo a mediados del siglo XVIII. Es una preciosa talla con un estado de conservación propio del cuidado que gozan las obras de arte en los conventos de clausura. 

L
a segunda está más escondida y no se puede ver desde los bancos que ocupan los fieles. En una hornacina situada en el presbiterio, tras un cristal, tenemos un grupo escultórico de la Sagrada Familia, atribuible a La Roldana.
Tras el Concilio de Trento, San José ocupa un papel más importante, y en relación a esta revalorización, surge el nuevo tema iconográfico de la Sagrada Familia, que queda reducida a la Virgen, el Niño y San José (1)

En las obras de La Roldana, a su valía como escultora habría que añadir su sensibilidad femenina que le lleva a representar con gran ternura y reflejando fielmente los gestos y expresiones de un niño y, como podemos ver en otras obras de pequeño formato, los momentos cotidianos de estas relaciones familiares. En algunas tiene también San José bastante importancia, recibiendo a veces al Niño tras sus primeros pasos o como en este caso que lo tiene en sus brazos y va a entregárselo a la Virgen. Es de destacar la figura del Niño y la torsión de su cuerpo en actitud de querer ir hacia su madre.
Nota: Quiero expresar mi agradecimiento a la comunidad de religiosas y en especial a la Madre Abadesa, que me permitieron muy amablemente acceder a estas obras para poder fotografiarlas.



(1) Cantera Montenegro, Jesús. El mensaje del arte religioso después del Concilio de Trento, pág 158.“La Iconografía en la enseñanza de la Historia del Arte” Ministerio de Educación 2001

Iglesia de San Agustín

No es esta iglesia su lugar de origen ni este retablo el adecuado, ya que le queda algo pequeño, sobresaliendo las peanas de la base del retablo. Procede del convento de la Candelaria, de monjas agustinas, que existía en la hoy plaza de Candelaria y que fue fundado en el siglo XVI. 

En él residía una cofradía gremial, de los carpinteros, los cuales evidentemente tenían a San José como patrono. La reconstrucción del convento a finales del siglo XVII llevó a la cofradía a residir en la parroquia de San Antonio.

Ubicados de nuevo en el convento de la Candelaria, a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1752, encargan estas imágenes al genovés Antonio Molinari. 

Convento de Nuestra Señora del Carmen

Este San José con el Niño ocupa la amplia hornacina del retablo rococó realizado por Gonzalo Pomar a mediados del siglo XVIII, situado en el testero del lado izquierdo del crucero.

El grupo escultórico es de escuela genovesa –atribuible al taller de Maragliano- y realizado en el primer tercio del siglo XVIII. Del tipo itinerante, refleja el papel de guía de San José.

Es una de las mejores esculturas genovesas dentro del amplio repertorio que tenemos en la ciudad. Así lo expresó también el prior de los Carmelitas Descalzos de Sevilla, P. Fr. Juan Dobado Fernández, en su conferencia titulada “Piedad y arte en el Carmen gaditano”, que formó parte del ciclo de conferencias que tuvieron lugar el pasado año con motivo del bicentenario de la consagración del templo carmelitano (1).

Es esta versión, en la que el Niño va caminando a su lado cogido de la mano, la que abanderaron los carmelitas descalzos y que en este templo del Carmen de Cádiz tiene como ejemplo esta magnífica talla que presenta una riquísima policromía y estofado. 



(1) El Nuncio Apostólico en España, Pedro Gravina, consagró esta iglesia el 29 de junio de 1810, "a honor de la Sagrada Virgen María del Monte Carmelo".

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...