domingo, 21 de noviembre de 2010

Cabeza de Germánico

En la sala de estatuaria romana del Museo de Cádiz, se exponen unas cabezas que se encontraron juntas en unas excavaciones realizadas en el Cerro del Castillo (Medina Sidonia) en 1960. Ante ellas, D. David Ojeda nos habló en concreto este domingo, ya que era la pieza del mes, de la cabeza de Germánico, aunque las tres están muy relacionadas.

Comenzó con una clase práctica de cómo conocer qué personaje puede ser el representado cuando aparece solamente una cabeza y no tenemos más datos para poder identificarlo.

Primeramente, habría que ver el tipo de material utilizado, mármol blanco en este caso, pero de un grano fino. Este dato es bastante relevante porque probablemente proceda de una cantera romana. Pero vendría solo el material ya que la obra se realizaría en un taller asidonense. Estos talleres provinciales no acababan las obras con la perfección de los romanos, con notables descuidos y ahorro de trabajo en zonas fuera de la visión del espectador (por detrás de la cabeza, el pelo está muy poco tallado)

Otra información que podemos extraer de la pieza es que la parte de abajo del cuello indica que sería una cabeza para colocar en un cuerpo, posiblemente togado, ya que iría en el hueco que se deja para encajarla y que disimulan los pliegues de la toga. No se podría hacer esto si fuera una figura desnuda o heroizada, ya que la unión entre el cuello y el cuerpo sería imposible de disimular.

También nos enseñó a calcular, teniendo solo la cabeza, cuanto mediría la estatua completa. Se realizaría midiendo desde la terminación del flequillo hasta la barbilla y esa medida se multiplicaría, redondeando, por ocho. Por cierto que el flequillo, el pelo en general, tenía una forma de peinado concreta para cada personaje. En concreto Germánico, en todas sus esculturas, tiene un flequillo que forma un pico en su parte central, dirigiéndose a cada lado los mechones laterales.

La cabeza formaría parte, junto a las de Druso y Livia, de un grupo escultórico que representa a parte de la familia Julio-Claudia, la domus augusta, encargado por las élites provinciales en los primeros antecedentes del culto imperial y como propaganda de un programa político ideológico, ya que las figuras representadas formarían parte de una deseada sucesión dinástica.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Leones guardianes

Sigo con la tarea de reflejar mis anotaciones de las conferencias que, gracias a los expertos de cada tema, nos han ilustrado sobre piezas arqueológicas del Museo de Cádiz antes de que tuviera abierto este blog. En enero de este año, la Dra. Inmaculada Pérez López, Profesora Titular de la Universidad de Cádiz, y autora del libro "Leones romanos en Hispania", nos habló de los Leones Guardianes de Sepulturas, siendo la pieza del mes uno de esos leones hispanorromanos con que cuenta el Museo de Cádiz y que se encuentra expuesto en una de sus salas.

Primeramente hay que matizar o ampliar el título de la conferencia, que los ceñía a guardianes de sepulturas, para indicar que también se encontraban custodiando lugares importantes dentro de las ciudades. Los que proceden de sepulturas se colocaban por parejas a los lados de un monumento que se levantaba sobre la tumba de incineración.

Suelen aparecen como fruto de hallazgos casuales, sin un contexto definido, o reutilizados posteriormente y de esta forma han llegado hasta nosotros. Existe una gran concentración en el valle del Guadalquivir. En la zona sur y centro de la península es donde se han encontrado la mayoría de ellos. Por el norte no hay documentación hasta el momento.

La mayoría son esculturas hechas en piedra caliza -se conoce un ejemplar de mármol, en Mérida-, y podrían estar estucados para mejorar su apariencia. El pelo se puede encontrar trabajado de diversas formas. Una melena del tipo radial tiene un ejemplar encontrado en Cádiz, en Punta de Vaca, en las excavaciones llevadas a cabo por Pelayo Quintero Atauri, en las primeras décadas del pasado siglo. Es el más antiguo de los conservados en el museo. El de la fotografía es el que está expuesto en el Museo de Cádiz y procede de El Bosque.

La tipología de los leones responden a dos tipos bien diferenciados; el primero se encuentra echado sobre tierra y el segundo agazapado, echado por la parte delantera y levantado por la trasera. Son muy numerosos los que apresan la cabeza de una pieza con sus garras. La presa puede representar desde una cabeza humana hasta cabezas de carnero, ciervo o toro.

domingo, 24 de octubre de 2010

Dama de La Algaida

Este domingo, Manuel J. Parodi Álvarez nos deleitó con una conferencia en la que la pieza del mes, una terracota que representa una figura femenina sosteniendo un niño, fue la base para dar un recorrido por los antecedentes históricos de la zona del yacimiento –Santuario de La Algaida, (Sanlúcar de Barrameda)-, por las fuentes clásicas y por la simbología de la pieza, recurrente desde la Antigüedad.

Apareció en la campaña de excavaciones practicada entre los años 1978 y 1984, donde apareció también el pebetero del que hablamos en el mes de mayo. Parece ser que la zona era un área sagrada a cielo abierto, un bosque sagrado. Su dedicación a una diosa femenina –Astarté posiblemente- y su relación con el entorno marítimo, como protectora de la navegación, explica este tipo de exvotos. El santuario, a juzgar por los numerosos materiales que se hallaron en él, pudo recibir culto desde el siglo V a.C. hasta el III-II a.C. y a esta pieza se le pueda aplicar igual cronología.

Esta estatuilla realizada en arcilla, con molde, de unos 21 cm. de alto, puede proceder de un taller occidental –sito en Cádiz o en la bahía- que satisficiera la demanda de exvotos. En Cádiz, recientemente, ha aparecido una pieza similar aunque partida –sólo se conserva la parte superior, correspondiente a ambas cabezas- y son prácticamente idénticas.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Sarcófago antropoide femenino

Hoy se cumplen treinta años del descubrimiento del sarcófago antropoide femenino. Para celebrarlo, el Museo de Cádiz lo ha tenido muy en cuenta en su programación de este mes. Entre los actos y actividades programadas, Ramón Corzo –uno de los protagonistas en aquella fecha- ha rememorado las circunstancias del hallazgo en su conferencia correspondiente a la pieza del mes, que no podía ser otra que el sarcófago fenicio.

Nos contó cómo fue una gran sorpresa hallar otro sarcófago y encontrarlo en un lugar –un solar de unos 2.000 m2 – en el que las correspondientes catas no indicaban la presencia de restos arqueológicos, ya que se constataba un subsuelo de arena limpia. Por eso ya actuaban las máquinas que retiraban el terreno para la cimentación del nuevo edificio y una de ellas fue la que partió la parte baja del sarcófago y lo encontró al mismo tiempo.

Tras una minuciosa limpieza, que se efectuó en el Museo, en el interior se encontraron restos del tejido que envolvió el cuerpo, un escarabeo representando un joven disparando con una onda y cinco colgantes con forma de cobra pertenecientes a una pulsera. También se hallaron unas pestañas de bronce y cuatro clavos del mismo material que pudieran cerrar una estructura de madera.

Sobre la forma de este tipo de sarcófagos, Corzo indicó que tienen un origen egipcio y mostró una serie de ellos, donde en la tapa además figuran unas inscripciones jeroglíficas. Éstas pedían que no se profanara -ya que no había nada de valor- y respetaran su descanso. Esta tradición la recogen también los fenicios ya que los dos sarcófagos gaditanos contenían un ajuar bastante escaso.

Los sidonios encargaron la realización de este tipo de sarcófago a los artistas griegos, más cercanos y seguramente más económicos. Resulta así un trabajo griego pero con las características egipcias; forma humana con el rostro del personaje. Lo que sí es muy singular es la decoración de la tapa, que tiene labrado además de la cabeza con un peinado típico de bolas jonio, los brazos –sujetando uno de ellos un alabastrón-, los pies y excepcionalmente también los senos, correspondientes a la figura femenina representada.

Con el aforo completo –nunca he visto cosa igual- y un gran ambiente en el Museo, se celebró así el particular aniversario del descubrimiento de una de las piezas más emblemáticas de la arqueología de Cádiz.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Jesús descendido de la Cruz (Pedro de Campaña)

Estando a las puertas de un nuevo ciclo de conferencias sobre la pieza del mes del Museo de Cádiz -acto que me gusta reseñar en este blog- quiero que figuren también algunas obras que fueron tratadas antes de abrir “Arte en Cádiz”

Esta pintura fue comentada en el Museo de Cádiz, en diciembre de 2009, por el Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y autor del libro "Pedro de Campaña", Enrique Valdivieso González. Como experto en el tema, ilustró la conferencia con interesantes datos de la vida y obra del artista. Pedro de Campaña, flamenco de Bruselas, está documentado en Sevilla desde 1537. Su período más importante va de 1530 a 1560. Antes de aparecer la figura de El Greco, se le puede considerar como el mejor pintor de los que trabajaban en España en esa época. Es el que primero expresa sentimientos y plasma los primeros paisajes en la pintura sevillana. También en los retratos.

Continuó comentando nuestra obra, un óleo sobre tabla –toda su pintura es en tabla- destinada a la iglesia de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda. La pintura se puede fechar en 1556 y fue un encargo del Duque de Medina Sidonia para el retablo mayor de su capilla funeraria. Era habitual esta temática de escenas de Pasión o Resurrección para las capillas funerarias. Esto nos hace reflexionar cómo los nobles además de gozar de una vida privilegiada, también a la hora de la muerte, querían reposar en un lugar dignísimo y con la celebración en dicha capilla de misas diarias por su alma.

Este es uno de sus últimos trabajos en Sevilla para la Casa de Medina. La obra debió permanecer en Sanlúcar de Barrameda hasta la desamortización.

Otros datos muy interesantes que Valdivieso aportó son los referentes a la entrada del cuadro en el Museo de Cádiz. Llegó en 1853 en un estado calamitoso. En 1874 se le practicó una pésima restauración. Parece en algunas zonas muy fregado -antiguamente se limpiaban con estropajo y jabón- pero afortunadamente en 2002 se restauró con gran acierto.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Azulejos de Delft (Convento de Santa María)

Se ha escrito mucho y bien sobre la historia y calidad de los azulejos de Delft que decoran la capilla del Nazareno en el convento de Santa María. Quiero desde aquí aportar mi granito de arena para apreciarlos y valorarlos más si cabe. En el Museo Nacional del Azulejo de Lisboa, ciudad donde el azulejo desde hace siglos ha jugado y juega un papel importantísimo, en una de sus salas, se encuentra este panel de azulejos de Delft, del mismo tipo que los de Cádiz, representando las mismas escenas. Provienen del Palacio Melo (Lisboa) y están enmarcados con azulejos portugueses, recordándonos que del mismo modo en los de Cádiz lo enmarcan azulejos españoles, concretamente sevillanos, con la cruz de Jerusalén.

Se observan algunas ligeras variantes en el dibujo. Estas pequeñas diferencias también las podemos observar entre los de Cádiz, donde en una pared podemos ver una escena repetida hasta tres o cuatro veces y ninguna es exactamente igual.


En el panel de Lisboa, los azulejos están ordenados siguiendo la secuencia del Antiguo y del Nuevo Testamento. En concreto las dos últimas filas reflejan la pasión de Cristo desde su entrada en Jerusalén. Los de Cádiz no están ordenados cronológicamente, quizás por ser mayor la superficie que ocupan, por las vicisitudes que han pasado a través de los siglos y porque existen azulejos no sólo bíblicos sino de varias series (personajes, paisajes...)
Los que sí parecen ser expresamente hechos para el encargo de Cádiz, son los que tienen inscripciones en armenio o nombran a los donantes y la fecha.
Como decía anteriormente, podemos ver en los azulejos de la capilla del Nazareno algunos repetidos. Termino con este curioso ejemplo del azulejo donde aparece el apellido de la familia armenia donante, Zúcar, fechado en 1670, figurando arriba de cada nombre la representación iconográfica del santo correspondiente. Así, arriba de David está el Rey David (representado con la corona y con el arpa). Encima de Pablo, San Pablo (con la espada) y el correspondiente a Iacob -de Iacobus; Santiago en latín-, el apóstol Santiago (representado como peregrino con sombrero y bastón.
Sin embargo en este otro fechado un año después, en 1671, tiene el orden totalmente cambiado, no correspondiendo las figuras -cuyo dibujo también han cambiado sustancialmente- con el nombre que tiene debajo.

domingo, 1 de agosto de 2010

Imaginería de San José (VII)

Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad (Descalzas)
 
Perteneciente a la Orden de Franciscanas Concepcionistas Descalzas, se fundó a mediados del siglo XVII y el aspecto actual responde a una reforma realizada un siglo después. Es una comunidad muy querida en Cádiz y mantienen un obrador de repostería donde elaboran una gran variedad de dulces muy apreciados en la ciudad. En la iglesia podemos encontrar dos representaciones de San José. La primera se encuentra en el ámbito reservado a las religiosas, delante del lienzo que representa a la Virgen del Carmen pintado por Pedro del Pozo a mediados del siglo XVIII. Es una preciosa talla con un estado de conservación propio del cuidado que gozan las obras de arte en los conventos de clausura. 

L
a segunda está más escondida y no se puede ver desde los bancos que ocupan los fieles. En una hornacina situada en el presbiterio, tras un cristal, tenemos un grupo escultórico de la Sagrada Familia, atribuible a La Roldana.
Tras el Concilio de Trento, San José ocupa un papel más importante, y en relación a esta revalorización, surge el nuevo tema iconográfico de la Sagrada Familia, que queda reducida a la Virgen, el Niño y San José (1)

En las obras de La Roldana, a su valía como escultora habría que añadir su sensibilidad femenina que le lleva a representar con gran ternura y reflejando fielmente los gestos y expresiones de un niño y, como podemos ver en otras obras de pequeño formato, los momentos cotidianos de estas relaciones familiares. En algunas tiene también San José bastante importancia, recibiendo a veces al Niño tras sus primeros pasos o como en este caso que lo tiene en sus brazos y va a entregárselo a la Virgen. Es de destacar la figura del Niño y la torsión de su cuerpo en actitud de querer ir hacia su madre.
Nota: Quiero expresar mi agradecimiento a la comunidad de religiosas y en especial a la Madre Abadesa, que me permitieron muy amablemente acceder a estas obras para poder fotografiarlas.



(1) Cantera Montenegro, Jesús. El mensaje del arte religioso después del Concilio de Trento, pág 158.“La Iconografía en la enseñanza de la Historia del Arte” Ministerio de Educación 2001

Iglesia de San Agustín

No es esta iglesia su lugar de origen ni este retablo el adecuado, ya que le queda algo pequeño, sobresaliendo las peanas de la base del retablo. Procede del convento de la Candelaria, de monjas agustinas, que existía en la hoy plaza de Candelaria y que fue fundado en el siglo XVI. 

En él residía una cofradía gremial, de los carpinteros, los cuales evidentemente tenían a San José como patrono. La reconstrucción del convento a finales del siglo XVII llevó a la cofradía a residir en la parroquia de San Antonio.

Ubicados de nuevo en el convento de la Candelaria, a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1752, encargan estas imágenes al genovés Antonio Molinari. 

Convento de Nuestra Señora del Carmen

Este San José con el Niño ocupa la amplia hornacina del retablo rococó realizado por Gonzalo Pomar a mediados del siglo XVIII, situado en el testero del lado izquierdo del crucero.

El grupo escultórico es de escuela genovesa –atribuible al taller de Maragliano- y realizado en el primer tercio del siglo XVIII. Del tipo itinerante, refleja el papel de guía de San José.

Es una de las mejores esculturas genovesas dentro del amplio repertorio que tenemos en la ciudad. Así lo expresó también el prior de los Carmelitas Descalzos de Sevilla, P. Fr. Juan Dobado Fernández, en su conferencia titulada “Piedad y arte en el Carmen gaditano”, que formó parte del ciclo de conferencias que tuvieron lugar el pasado año con motivo del bicentenario de la consagración del templo carmelitano (1).

Es esta versión, en la que el Niño va caminando a su lado cogido de la mano, la que abanderaron los carmelitas descalzos y que en este templo del Carmen de Cádiz tiene como ejemplo esta magnífica talla que presenta una riquísima policromía y estofado. 



(1) El Nuncio Apostólico en España, Pedro Gravina, consagró esta iglesia el 29 de junio de 1810, "a honor de la Sagrada Virgen María del Monte Carmelo".

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...