domingo, 1 de agosto de 2010

Imaginería de San José (VII)

Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad (Descalzas)
 
Perteneciente a la Orden de Franciscanas Concepcionistas Descalzas, se fundó a mediados del siglo XVII y el aspecto actual responde a una reforma realizada un siglo después. Es una comunidad muy querida en Cádiz y mantienen un obrador de repostería donde elaboran una gran variedad de dulces muy apreciados en la ciudad. En la iglesia podemos encontrar dos representaciones de San José. La primera se encuentra en el ámbito reservado a las religiosas, delante del lienzo que representa a la Virgen del Carmen pintado por Pedro del Pozo a mediados del siglo XVIII. Es una preciosa talla con un estado de conservación propio del cuidado que gozan las obras de arte en los conventos de clausura. 

L
a segunda está más escondida y no se puede ver desde los bancos que ocupan los fieles. En una hornacina situada en el presbiterio, tras un cristal, tenemos un grupo escultórico de la Sagrada Familia, atribuible a La Roldana.
Tras el Concilio de Trento, San José ocupa un papel más importante, y en relación a esta revalorización, surge el nuevo tema iconográfico de la Sagrada Familia, que queda reducida a la Virgen, el Niño y San José (1)

En las obras de La Roldana, a su valía como escultora habría que añadir su sensibilidad femenina que le lleva a representar con gran ternura y reflejando fielmente los gestos y expresiones de un niño y, como podemos ver en otras obras de pequeño formato, los momentos cotidianos de estas relaciones familiares. En algunas tiene también San José bastante importancia, recibiendo a veces al Niño tras sus primeros pasos o como en este caso que lo tiene en sus brazos y va a entregárselo a la Virgen. Es de destacar la figura del Niño y la torsión de su cuerpo en actitud de querer ir hacia su madre.
Nota: Quiero expresar mi agradecimiento a la comunidad de religiosas y en especial a la Madre Abadesa, que me permitieron muy amablemente acceder a estas obras para poder fotografiarlas.



(1) Cantera Montenegro, Jesús. El mensaje del arte religioso después del Concilio de Trento, pág 158.“La Iconografía en la enseñanza de la Historia del Arte” Ministerio de Educación 2001

Iglesia de San Agustín

No es esta iglesia su lugar de origen ni este retablo el adecuado, ya que le queda algo pequeño, sobresaliendo las peanas de la base del retablo. Procede del convento de la Candelaria, de monjas agustinas, que existía en la hoy plaza de Candelaria y que fue fundado en el siglo XVI. 

En él residía una cofradía gremial, de los carpinteros, los cuales evidentemente tenían a San José como patrono. La reconstrucción del convento a finales del siglo XVII llevó a la cofradía a residir en la parroquia de San Antonio.

Ubicados de nuevo en el convento de la Candelaria, a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1752, encargan estas imágenes al genovés Antonio Molinari. 

Convento de Nuestra Señora del Carmen

Este San José con el Niño ocupa la amplia hornacina del retablo rococó realizado por Gonzalo Pomar a mediados del siglo XVIII, situado en el testero del lado izquierdo del crucero.

El grupo escultórico es de escuela genovesa –atribuible al taller de Maragliano- y realizado en el primer tercio del siglo XVIII. Del tipo itinerante, refleja el papel de guía de San José.

Es una de las mejores esculturas genovesas dentro del amplio repertorio que tenemos en la ciudad. Así lo expresó también el prior de los Carmelitas Descalzos de Sevilla, P. Fr. Juan Dobado Fernández, en su conferencia titulada “Piedad y arte en el Carmen gaditano”, que formó parte del ciclo de conferencias que tuvieron lugar el pasado año con motivo del bicentenario de la consagración del templo carmelitano (1).

Es esta versión, en la que el Niño va caminando a su lado cogido de la mano, la que abanderaron los carmelitas descalzos y que en este templo del Carmen de Cádiz tiene como ejemplo esta magnífica talla que presenta una riquísima policromía y estofado. 



(1) El Nuncio Apostólico en España, Pedro Gravina, consagró esta iglesia el 29 de junio de 1810, "a honor de la Sagrada Virgen María del Monte Carmelo".

martes, 13 de julio de 2010

Imaginería de San José (VI)

Parroquia de Nuestra Señora del Rosario

Este magnífico San José, de mediados del siglo XVIII, escuela genovesa, se encuentra en el retablo del lado izquierdo del crucero. El retablo, realizado entre 1783 y 1786, sustituyó a otro barroco donde comenzaría el culto a esta imagen, promovido por una de las hermandades y cofradías que radicaba en este templo; la Esclavitud del Señor San José.
Existía un grupo inicial de devotos de San José que venían rindiéndole culto en la parroquia desde hacía algún tiempo. La Junta fundacional tuvo lugar el 29 de junio de 1738. Tras elegir a la primera Junta rectora -en su mayoría comerciantes-, aprueban las Constituciones que se les presentan ya redactadas (1) y acuerdan su impresión. Son aprobadas por el obispo Fr. Tomás del Valle. En su introducción explica que la idea surge de los feligreses de la parroquia (2) como gratitud a los beneficios y la prosperidad de Cádiz (3)
Este carácter burgués y de prestigio social que le confieren sus miembros hizo que la Esclavitud despertara gran expectación en los ámbitos sociales y eclesiásticos, ya que inmediatamente ingresaron en ella importantes personalidades e instituciones religiosas.
De la importancia que tuvo tener una hermandad que impulsaba la veneración a esta imagen, dan testimonio estos libros –de una colección particular- uno impreso en Sevilla en 1758 y el otro en Cádiz en 1777, en los que un miembro de la Esclavitud patrocina un devocionario y lo dedica a la admirable imagen, que se venera en la Iglesia Auxiliar de Nuestra Señora del Rosario.

Bibliografía:
Artículo escrito por José María Rodríguez Díaz:
"Una aportación al estudio de la religiosidad de los Comerciantes de Indias. La fundación de la Esclavitud del Señor San José en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Cádiz".
Este artículo está incluido en el libro: “Felipe V de Borbón; 1701-1746” Actas del Congreso de San Fernando (Cádiz) de 27 de noviembre a 1 de diciembre de 2000. Coordinador José Luis Pereira Iglesias. Ayuntamiento de San Fernando, Fundación Municipal de Cultura y Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba. Córdoba 2002. Págs. 469-476


(1) Son una adaptación de la Esclavitud del Señor San José, de Madrid, fundada en 1711
(2) La Parroquia del Rosario ya está enclavada en esa época en pleno centro de la burguesía comercial. Su feligresía cuenta con gran número de Comerciantes de Indias.
(3) Hacía veinte años que se trasladó la Casa de Contratación a Cádiz y en esos momentos la ciudad se encuentra en pleno auge del comercio americano.

martes, 29 de junio de 2010

Pinturas del Carmen

En la iglesia del Carmen, en los muros de los arcos de entrada a las naves laterales hay una serie de cuadros dieciochescos sobre la vida de San Juan de la Cruz. Los pintores han recurrido en muchas ocasiones a grabados para inspirarse en la realización de una obra. Este es el caso de estas pinturas, que tienen como modelo los grabados que algunos años antes hiciera Matías de Arteaga y Alfaro para el libro Obras espirituales, por el extático y sublime Doctor místico, el Beato Padre San Juan de la Cruz, Sevilla, 1703. Esta es una de las fuentes iconográficas más seguidas por los escultores y pintores andaluces que representan temas sanjuanistas, que en muchos casos son versiones fidelísimas de los grabados (1)

El que traigo como ejemplo nos muestra la muerte de San Juan de la Cruz, y como se puede ver es casi una copia exacta del grabado de Arteaga.
La escena representa la muerte de San Juan de la Cruz abrazando un crucifijo y el momento cuando en la habitación surgió un gran resplandor, a manera de sol, en el que se veía al santo renaciendo a mejor vida.
Se trata de una iconografía muy utilizada en el barroco, la cual estaba destinada a reflejar mediante el nacimiento de una nueva estrella o un nuevo sol el gozo de la vida celestial o el paso a la otra vida del personaje al que se dedicaba (2)

(1) Moreno Cuadro, Fernando. Grabados andaluces de San Juan de la Cruz. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, pág. 12
(2) Ibídem; pág 122

domingo, 6 de junio de 2010

Bustos relicarios

La Hermandad de la Santa Caridad nos deleita cada año con un altar para el Corpus, donde se esmeran, como no podía ser menos, en buen gusto y en sacar sus mejores galas y tesoros para tan magno acontecimiento.
Ocupando todo el hueco de la puerta de entrada de la iglesia de San Juan de Dios, el de este año mostraba una colección importante de su patrimonio. Además del ostensorio de plata dorada decorado con pedrería, del siglo XVIII, a cada extremo de la mesa de altar se disponían los bustos relicarios en plata de San Dionisio y San Blas, fechados en 1787, piezas relevantes de la platería en Cádiz.

Su inclusión en este altar es muy acertada, ya que estos bustos relicarios eran objetos de pública exposición en el altar mayor de los templos respectivos durante la octava del Corpus y tomaban parte en las espectaculares procesiones celebradas para honrar el dogma eucarístico (1)
Originariamente el destino de estos bustos de plata, «bustos relicario», «cabezas» o «testas» como más frecuentemente aparecen citadas en los documentos de la época, era guardar una reliquia del santo al que representan consistente en un trozo de hueso de la cabeza (para los huesos del brazo se labraron otras piezas en forma de brazo, y para los de otras partes, simplemente relicarios en forma de caja, manifestador o armario, y muy raramente alguno en forma de dedo) Con el tiempo se labraron bustos con otras reliquias, o sin contener ninguna, simplemente como ornato (2)
(1) Criado Mainar, Jesús: “La tradición medieval en los bustos relicarios”
(2) Arco y Garay, Ricardo del: «Los bustos relicario”

domingo, 30 de mayo de 2010

Pebetero

La Directora del Museo de Almería, Ana Navarro Ortega, nos habló este domingo en “la pieza del mes” del pebetero con forma de cabeza femenina hallado en La Algaida (Sanlúcar de Barrameda) en las excavaciones realizadas durante seis años (1978-1984) y concretamente en la zona del santuario.

Realizada en arcilla, tiene unas medidas de 17 cm. de alto y 9 cm. de ancho. Está reconstruida en gran parte y hueca en su interior. Su cronología nos lleva a incluirla entre el siglo IV-III a.C.

La finalidad de estas piezas era en un principio de la quemadores de esencias o perfumes. Otros autores dicen que posteriormente pierden esa función y se convierten en piezas votivas. Son introducidas en la península con unos moldes que paulatinamente van cambiando y adaptándose a los gustos locales. En Cádiz han aparecido varios fragmentos de este tipo de piezas en contextos de hornos y en otros yacimientos como zona de necrópolis y en la Casa del Obispo.

Nos comentaba Ana Navarro, que sobre la cabeza se sitúa una cazoleta en forma de corona, a veces con decoración (espigas con frutos o aves enfrentadas) y que suelen aparecer en contextos sagrados. Las divinidades con las que pueden estar relacionados serían Astarté (fenicia) o Tanit (púnica). Al finalizar la conferencia, tras las preguntas y a modo de resumen, lo que sí parece claro es que estas piezas tienen bastante relación con la mujer, la fertilidad, las cosechas y las ofrendas hechas para que estos aspectos fueran favorables.

domingo, 23 de mayo de 2010

Imaginería de San José (V)


Parroquia de San José

Este templo fue edificado en 1787 como parroquia del núcleo urbano de extramuros que se empezaba a gestar. En esta iglesia encontramos dos imágenes de San José. El primero, de mármol, se encuentra en la hornacina de la fachada de la iglesia.

El obispo José Escalzo y Miguel llamó a Cosme Velázquez, autor de la imagen, para ejecutar las obras de esculturas y retablos de la nueva parroquia de San José. Todas se perdieron cuando incendiaron el templo en 1936.

El San José que está en el interior, preside el retablo mayor y es una obra genovesa de mediados del siglo XVIII. Como decía, el templo, incendiado en 1936, perdió todos sus retablos. Actualmente las imágenes que contemplamos en las naves están situadas en hornacinas y son en su mayoría de moderna factura, aunque hay algunas tallas antiguas de distinta procedencia. 

Además de la imagen josefina que nos ocupa -que estaba en Capuchinos-, el retablo mayor es del siglo XVII y estuvo en varios lugares; fue el primero que tuvo el Nazareno de Santa María, posteriormente, en el siglo XVIII, pasó a Capuchinos y ahora enriquece con su presencia esta sufrida iglesia de San José.

Oratorio de San Felipe Neri

Este oratorio perteneció a los filipenses y sus obras terminaron en 1719.Posteriormente, uno de los artistas que trabajó en su interior fue José Montes de Oca, que realizó los altorrelieves que hay a los pies del templo; la Epifanía y la Encarnación.

El grupo escultórico de la Adoración de los Magos, lo realizó en 1728, y nos muestra un San José que en segundo plano contempla los presentes que recibe el Niño.

Iglesia de la Conversión de San Pablo

En un retablo neoclásico -como todos los del templo, tras la profunda reforma de Torcuato Benjumeda en 1787- se encuentra este San José de escuela genovesa y de finales del siglo XVIII.

Como imagen para vestir, es destacable la colección de túnicas bordadas que posee, gracias al patrocinio que tenía sobre ella la Hermandad de Nuestra Señora del Sagrario de Toledo, propietaria del retablo y del San José.

Además, el retablo está enriquecido con dos pinturas, una en el banco que representa el tránsito de San José y otra en el ático donde figura la imposición del collar a Santa Teresa. Las pinturas son atribuibles Franz Xavier Riedmayer, pintor alemán que residía en Cádiz y que trabajó para importantes encargos en la ciudad a finales del setecientos.

Tránsito de San José

Imposición del collar a Santa Teresa

domingo, 25 de abril de 2010

Floristas (Joaquín Sorolla)

El Museo de Cádiz ha ofrecido hoy, en la pieza del mes, la oportunidad de conocer una obra de su importante pinacoteca; “Floristas” de Joaquín Sorolla. El encargado de la presentación de esta pieza ha sido el Profesor Fernando Pérez Mulet, que demostró su conocimiento sobre el pintor y su trayectoria –mostrando varias de sus obras- y sobre todo, lo que es muy de agradecer y que debe ser esencial en este tipo de conferencias: que trató y comentó la pintura en cuestión.
Miré en el catálogo del entonces Museo de Bellas Artes de Cádiz de 1952, realizado por D. César Pemán y Pemartín, Director del Museo, y en el catálogo del luego llamado Museo Provincial de Cádiz, que es una reedición del anterior. En ambos aparece catalogado con el número 431 como se puede ver arriba de la pintura, y con el título “Figuras bajo un emparrado”. La descripción del catálogo dice así; Dos mujeres arreglan flores en una mesa, una tercera tiene un niño en sus brazos, mientras un hombre da de beber a una caballería el agua extraída de un pozo. En primer término unos patos. Firmado: Sorolla 1891. T. 0,255 x 0,345 m. Interesante por su temprana época. A pesar de se pequeño tamaño y minuciosa factura revela ya un concepto y un modo de tratar en grande el asunto: el color del mayor interés para el estudio de la evolución del maestro valenciano.

El Profesor Fernando Pérez Mulet nos ha enriquecido esta información, añadiendo que en la tablita vemos a un Sorolla joven, conformando su estilo, en una etapa de formación previa que llevaba una vía que rompió a raíz de su estancia en Jávea y que deparó otra estética (luz levantina, blancos y azules, luminista) De todas formas, desde un inicio se comprueba cómo era un consumado técnico y conocedor de la estructura de un cuadro.

La temática es la propia de la pintura de este periodo. El costumbrismo está muy de moda porque la burguesía compra este tipo de pintura para decorar sus casas y disfrutar así cómodamente de unos sitios y ambientes que están distanciados de la ciudad y sin los inconvenientes para acceder a ellos.

Además la fotografía, que capta también esos ambientes, va muy unida a la pintura. De hecho el cuadro tiene una visión fotográfica, donde se puede apreciar unos 3 ó 4 metros de profundidad de foco. El pilar marca la distancia entre el brocal y el otro plano con las floristas. El emparrado está hecho con pequeñas pinceladas para indicar que hay una luz fuera que entra entre los pequeños huecos que deja e ilumina el cuadro con sus tonalidades.

Por último me interesó mucho saber que el cuadro una vez pintado, en 1891, fue presentado a una exposición gaditana y ese mismo año se compró con fondos provinciales para enriquecer el museo gaditano. Con él se completa una galería de artista locales y nacionales de gran nivel.

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...