sábado, 19 de marzo de 2011

Imaginería de San José (VIII)


Convento de San Francisco

San José de factura moderna que ocupa un retablo dieciochesco que se encuentra en la capilla de San Telmo (1). Esta capilla se erigió en 1567 costeada por los navegantes cántabros. Es una de las más grandes de la iglesia, con planta rectangular, y por donde se abre la puerta lateral de la iglesia.

Parece ser que este retablo se encontraba en la nave principal. A mediados del siglo pasado se retiraron algunos, ubicándolos en esta capilla de San Telmo. Desconozco que imagen sería la originaria de este retablo, pero resulta muy interesante -y no sé si significativo para la investigación- observar las dos pequeñas hornacinas con pinturas que se encuentran a los lados del San José, representando a los arcángeles San Miguel y San Rafael.

(1) La devoción a San Telmo viene por influencia de los navegantes cántabros. Sin embargo no se conserva su imagen. También una lápida recordaba su terminación: “Acabose esta capilla de San Telmo el 2 de julio de 1568, siendo el mayordomo Sebastián Muñoz”

Parroquia de San Antonio

San José que se encuentra en la nave del evangelio, en un retablo del siglo XVII procedente del desaparecido convento de La Candelaria.
Desde hace algunos años, se había atribuido acertadamente a La Roldana y a su marido como obra del periodo gaditano (1687-1688)
Mereció formar parte de la gran exposición dedicada a esta escultora, celebrada en los Reales Alcázares de Sevilla en el año 2007. Su inclusión en la muestra y por consiguiente en el catálogo (1), ha enriquecido enormemente el estudio de la imagen como a continuación veremos:

San José, representado de mediana edad, está en actitud de dar un paso adelante avanzando la pierna izquierda e intentando dar movimiento a una composición que habitualmente es estática. Con este gesto, la escultora logra dos objetivos; primero, nos muestra el pie calzado con unas sandalias. Segundo, crear movimiento con el extremo derecho del manto que, después de envolver la figura por detrás, se anuda en el cinto por delante. Refuerza el dinamismo de la figura, los plegados del manto con ondulaciones zigzagueantes.
Lleva los brazos en paralelo y en horizontal, sosteniendo el cuerpo del Niño que juguetea moviéndose. Las manos de San José, de dedos cortos, separan el índice del corazón formando una marcada uve, mientras une los dos dedos centrales.

El Niño, que está recostado sobre los brazos de San José con una posición del cuerpo forzada, mira al espectador mostrándonos una actitud cariñosa, tocándole la barba con la mano izquierda e intentando agarrar el cuello de la túnica con la otra mano. Su cabeza, con ojos pequeños y hundidos, frente amplia y pronunciada con el peinado infantil característico de La Roldana; raya del pelo a un lado, flequillo realizado con mechones aislados que llevan un rizo en un extremo.


(1) Romero Torres, José Luis y Torrejón Díaz, Antonio (comisarios científicos): Roldana, catálogo de la exposición celebrada en los Reales Alcázares de Sevilla, incluida en el proyecto Andalucía Barroca., Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2007.
Torrejón Díaz, Antonio: “Luisa Roldán, San José. Cádiz, Iglesia de San Antonio de Padua”, Roldana, catálogo de la exposición celebrada en los Reales Alcázares de Sevilla, Sevilla, 2007, p. 186.

Capilla de la Divina Pastora

San José perteneciente a la capilla de la Divina Pastora, cuyo autor es Benito de Hita y Castillo, obra fechada en 1753. Forma parte de la imaginería del retablo mayor.

Es muy representativa de la escuela sevillana, ya que el escultor Benito de Hita y Castillo tiene una importante trayectoria que ha hecho que su obra se encuentre en varios puntos de la geografía española.
En Cádiz tenemos una magnífica representación de su trabajo en varias iglesias. Concretamente en la iglesia de la Divina Pastora, además de este San José, hay que añadir las demás tallas del retablo mayor y la de los retablos laterales.

Otra obra suya es la Virgen de los Ángeles de la parroquia del Rosario y cuenta también con varios encargos en el convento de Santa María, para la capilla del Nazareno. En esta capilla aunque podemos disfrutar actualmente parte de ese trabajo, desgraciadamente se perdieron dos tallas que fueron quemadas en el año 1936; un San José que presidía su retablo y la dolorosa de la cofradía del Nazareno.

domingo, 20 de febrero de 2011

Inmaculada del Cabildo Municipal

Dentro del ciclo de la pieza del mes del Museo de Cádiz, febrero nos ha deparado la grata sorpresa de descubrir un lienzo de una Inmaculada que se encuentra en la galería de la primera planta, en la antesala de Murillo. En esta ubicación pasa un poco desapercibida, pero en su conferencia Lorenzo Alonso de la Sierra ha reavivado la pintura y realzado esta obra.
Siendo una pintura de la primera mitad del siglo XVII, en su charla tocó temas relacionados con esta época -de resurgimiento de Cádiz tras el tremendo saqueo de 1596- tanto de la pintura en general como históricos y artísticos de Cádiz, con múltiples detalles interesantísimos y dignos de destacar, tantos, que me resulta imposible poder reflejarlos en este espacio.
Fundamentalmente, Lorenzo quería dar a conocer la hipótesis que plantea sobre la autoría de esta obra. Nos desveló el posible autor, Juan Gómez, -siempre recalcando las debidas reservas y prudencia en estos casos- pero con el aval de una concienzuda investigación. Para ello además de referencias documentales comparó los evidentes parecidos de la Inmaculada con otras obras reconocidas de este autor (sobre todo de las conservadas en la iglesia parroquial de San Mateo de Tarifa) que refuerzan la posible autoría de este pintor.
La finalidad de esta obra era presidir la Sala de Cabildos del Ayuntamiento de Cádiz. Este encargo, se produce en unos años de auge del fervor inmaculista (como ejemplo citó que en los años 1617 y 1618 los Cabildos hacen voto solemne de defender el dogma)
Lorenzo ha encontrado documentalmente que, en 1617, Juan Gómez recibe el encargo de realizar una Concepción, pero el documento no aclara con precisión qué tipo de obra va a ejecutar, ya que este artista trabaja tanto retablos, como escultura o pintura. Es el Conde de Maule, a principios del siglo XIX, el que cita expresamente la existencia de un lienzo de la Concepción en el Cabildo Municipal de Cádiz, pero desconoce su autor.
La religiosidad que durante siglos se plasmaba en todos los ámbitos y lugares de la ciudad, desde la revolución de 1868 sufre la corriente laicista que se propone desalojar de muchos de esos lugares, la gran cantidad de obras de carácter religioso existente. El Ayuntamiento no era una excepción y desde allí se envía, en 1869, seis piezas de tipo religioso al Museo (entre ellas estaría esta Inmaculada). Desde entonces se conserva en el Museo de Cádiz.
Para finalizar, Lorenzo hizo un recorrido por varias obras del siglo XVII que se conservan en distintas iglesias gaditanas, con las explicaciones que los interesados en los temas gaditanos tanto valoramos y le agradecemos.

domingo, 30 de enero de 2011

Epitafio de gladiador

La pieza del mes de enero en el Museo de Cádiz, ha sido la lápida epigrafiada del gladiador Germano, comentada por mi buen amigo Eduardo del Pino, profesor titular de Filología Latina de la Universidad de Cádiz.

En la conferencia, perfectamente estructurada, nos habló sobre su hallazgo, traducción y datación, y la importancia del mundo de los gladiadores en todo el imperio romano y evidentemente también en la Gades romana.

La lápida, datada en el siglo I d.C., fue hallada en 1932 por Pelayo Quintero Atauri, en las excavaciones que se practicaban en la zona de extramuros, cerca de la Fábrica Nacional de Torpedos, lugar por donde se extiende la antigua necrópolis gaditana. Se hallaron cuatro epitafios más en el yacimiento que descubrió un hipogeo fenicio sobre el cual se levantó un columbario romano.

La inscripción esta grabada sobre una placa de mármol blanco, de la que se conserva solo dos fragmentos de la parte superior. La completaban otros cuatro trozos que se han perdido, pero se conserva una fotografía de la pieza completa hecha en 1960.

La transcripción es la siguiente:

GERMANVS

SAMNIS IVL(ianus) XIIII

(nati)ONE GRAECA

ANNO(rum) XXX H(ic) S(itus) E(st)

Traducción:

Aquí yace

el Samnita Germano

de la escuela Juliana

que venció 14 veces

griego de nacimiento

muerto a los 30 años.

Esas breves líneas esconden una gran cantidad de datos que, conociéndolos, hacen que podamos comprender y apreciar este epitafio en toda su amplitud. Y esa fue la labor de Eduardo que, cumpliendo a la perfección con ese cometido, nos dio detalladas y amenas explicaciones que muy resumidamente expongo a continuación.

Samnita es un tipo de gladiador que tenía unas características propias en su atuendo de lucha; casco con visera, espada, escudo grande y protección en la pierna izquierda.

Juliano, por pertenecer a la escuela llamada Iuliana de gladiadores, que Julio César fundó en Capua, donde se preparaban a los luchadores que irían a combatir por los distintos anfiteatros.

Germano, no era su origen ni su verdadero nombre. Posiblemente se le pusiera como atractivo por las características luchadoras de esos pueblos que en el año 9 d.C. inflingieron una severa derrota a las legiones romanas de Publio Quintilio Varo en Germania.

En la Hispania romana la mayor concentración de espacios públicos donde se producirían combates de gladiadores se daba en la Bética. Dentro de las ciudades de primera categoría para estos espectáculos se encontraba Cádiz, con su anfiteatro, localizado según los dibujos de Wyngaerde en el siglo XVI y otros autores, en la zona comprendida entre las Puertas de Tierra y el barrio de Santa María. En aquella época todavía quedaban restos plasmados en el desnivel del terreno que fue utilizado como huerta, siendo conocida por la Huerta del Hoyo.

A pesar de las excavaciones arqueológicas que se han ido practicando por las zonas adyacentes, no se han localizado todavía sus restos. De todas formas habría sido casi totalmente desmontado para la utilización de sus piedras en otras construcciones durante la Edad Media.

Lo que sí parece evidente es que la nueva ciudad romana de Gades, edificada por Balbo, que contaba con un gran teatro –actualmente en excavación y uno de los más grandes del imperio- contaría también con un anfiteatro de similar categoría en el que se ofrecerían luchas de gladiadores y que nuestro personaje, Germano, lucharía en él. A su muerte se le grabó este epitafio.

Es imposible reflejar en este espacio la cantidad de interesantísimos datos que Eduardo fue desvelando; los distintos tipos de gladiadores que existían, el negocio tan fabuloso que generaban, las ganancias que llegaban a obtener tras los combates, las distintas escuelas...Pero no quiero dejar en el tintero algo que nos gustó especialmente por el trasfondo tan humano que encierra. Ya en el transcurso de su charla, Eduardo nos comentó que no era incompatible ser gladiador con la familia, de hecho casi la mitad de los epitafios estaban costeados por la mujer del gladiador o familiares. Un detalle conmovedor de esta lápida es que, posteriormente, algún allegado o familiar, grabó con un punzón las letras de la tercera línea -que son mucho más pequeñas que el resto y su grabado menos profundo-, que indican su verdadera nacionalidad, con la intención de que se conociera y no se perdiera el verdadero origen de este luchador; de nación griega. Y lo consiguió.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Inmaculada (Francisco Rizzi)

Hoy, en el ecuador de la octava de la Inmaculada, quiero traer una obra alusiva a esta festividad. De las muchas obras de arte que existen en Cádiz sobre esta iconografía, he elegido este cuadro que se expone en el Museo de Cádiz. Se encuentra en la sala dedicada al barroco español y es la Inmaculada Concepción, pintada por Francisco Rizzi en su última época, hacia 1680.

Fui para hacerle la foto que subiría al blog y me encontré con el enorme hueco que deja en la pared su ausencia. Tendré que poner provisionalmente una foto de la obra perteneciente a un folleto informativo del Museo de Cádiz. Se me han adelantado. Quería comentar la calidad e importancia de esta pintura y ya como tarjeta de presentación, puedo decir que se encuentra dentro de una gran exposición, actualmente en Madrid, titulada Pintura de los Reinos: Identidades compartidas en el mundo hispánico”, que refleja a través de más de un centenar de piezas la relación cultural de Europa, especialmente España, con los virreinatos americanos en los siglos XVI al XVII a través del lenguaje pictórico.

La muestra se puede visitar simultáneamente en el Palacio Real de Madrid y en el Museo del Prado, del 26 de Octubre de 2010 al 30 de Enero de 2011. Posteriormente se presentará en la Ciudad de México, en el Palacio de Cultura Banamex (Palacio de Iturbide), del 2 de Marzo al 30 de junio de 2011.

El Palacio Real de Madrid, como sede principal de la exposición, acoge la mayor parte de las obras (68) en tres ejes temáticos. La primera parte trata el estudio de la “la formación de un lenguaje común”; es decir, cómo se gestó la pintura española de los siglos XVI y XVII, nutrida principalmente de la italiana y la flamenca. En esta primera parte de la muestra es donde se encuentra ahora nuestra “Inmaculada Concepción". (1)

Francisco Rizzi de Guevara (Madrid 1614-El Escorial 1685), pintor madrileño, descendiente de familia italiana, fue discípulo de Vicente Carducho quien posiblemente le facilitó la aproximación a la Corte. En 1639 intervino en la serie de Reyes del Salón Dorado del Alcázar juntamente con Alonso Cano y en el Teatro del Palacio del Buen Retiro. A la vez, trabajó para iglesias y conventos de Madrid. En 1653 fue nombrado pintor de la Catedral y en 1656 Pintor del Rey. En la década 1660-70 realizó importantes obras. Formado en la sencillez y rigor de la pintura de Carducho, Rizzi incorporó a su lenguaje personal, el color y dramatismo de la pintura italiana y sobre todo el dinamismo barroco de Rubens. Con la pintura de Rizzi se introdujo el barroco en España. (2)

¿Cómo nos llega a Cádiz un cuadro de la escuela madrileña y de unas dimensiones tan considerables?

La respuesta es que este lienzo estuvo en el Museo Nacional de Pinturas, más conocido como Museo de la Trinidad por el edificio que lo albergaba, el convento de la Trinidad Calzada de Madrid, creado como consecuencia de la desamortización de Mendizábal en 1835. Por Real Orden, en 1836 se constituyó una junta que se encargaría de los objetos artísticos de los conventos desamortizados. Casi dos años después se dispuso organizar un Museo Nacional que reuniese las obras procedentes de los conventos desamortizados de Madrid y provincias limítrofes (posible origen de la obra que comentamos)

Tal era la cantidad de obras -en un primer inventario se contabilizaron algo más de mil setecientas- que se encontraban en realidad en una situación de almacenaje y, en muchos casos, de abandono. De hecho se perdieron para siempre casi la mitad de lo inventariado. Esta situación continuó hasta que en 1870 se suprimió este museo y se adscribieron sus fondos al Museo del Prado. En realidad solo se incorporaron una mínima parte, una selección. La mayoría se distribuyó por varios lugares de la geografía española, cediéndolas en depósito a museos provinciales, diputaciones, ayuntamientos, iglesias urbanas y rurales, Sociedades Económicas de Amigos del País, Ministerios e incluso particulares, lo que en muchos casos supuso también el descontrol y pérdida de otras tantas obras. (3)

En nuestro caso, la Inmaculada de Rizzi, tiene el número 238 del Inventario de repartos, y fue cedido al Museo de Cádiz en febrero de 1879. (4)

Desde aquí deseamos que sea admirado y valorado por miles de personas, y esperamos su vuelta para el próximo verano.


(1) Nota de prensa. Exposición “Pintura de los Reinos” Identidades compartidas en el mundo hispánico.
(2) Reseña biográfica. Museo de Cádiz.
(3) Hernando Carrasco, Javier. Las Bellas Artes y la revolución de 1868. Pág. 57. Universidad de Oviedo. Servicio de Publicaciones. Departamento de Historia y Artes.
(4) Catálogo del Museo Provincial de Bellas Artes de Cádiz. Pág. 105. Madrid 1964

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cabeza de Germánico

En la sala de estatuaria romana del Museo de Cádiz, se exponen unas cabezas que se encontraron juntas en unas excavaciones realizadas en el Cerro del Castillo (Medina Sidonia) en 1960. Ante ellas, D. David Ojeda nos habló en concreto este domingo, ya que era la pieza del mes, de la cabeza de Germánico, aunque las tres están muy relacionadas.

Comenzó con una clase práctica de cómo conocer qué personaje puede ser el representado cuando aparece solamente una cabeza y no tenemos más datos para poder identificarlo.

Primeramente, habría que ver el tipo de material utilizado, mármol blanco en este caso, pero de un grano fino. Este dato es bastante relevante porque probablemente proceda de una cantera romana. Pero vendría solo el material ya que la obra se realizaría en un taller asidonense. Estos talleres provinciales no acababan las obras con la perfección de los romanos, con notables descuidos y ahorro de trabajo en zonas fuera de la visión del espectador (por detrás de la cabeza, el pelo está muy poco tallado)

Otra información que podemos extraer de la pieza es que la parte de abajo del cuello indica que sería una cabeza para colocar en un cuerpo, posiblemente togado, ya que iría en el hueco que se deja para encajarla y que disimulan los pliegues de la toga. No se podría hacer esto si fuera una figura desnuda o heroizada, ya que la unión entre el cuello y el cuerpo sería imposible de disimular.

También nos enseñó a calcular, teniendo solo la cabeza, cuanto mediría la estatua completa. Se realizaría midiendo desde la terminación del flequillo hasta la barbilla y esa medida se multiplicaría, redondeando, por ocho. Por cierto que el flequillo, el pelo en general, tenía una forma de peinado concreta para cada personaje. En concreto Germánico, en todas sus esculturas, tiene un flequillo que forma un pico en su parte central, dirigiéndose a cada lado los mechones laterales.

La cabeza formaría parte, junto a las de Druso y Livia, de un grupo escultórico que representa a parte de la familia Julio-Claudia, la domus augusta, encargado por las élites provinciales en los primeros antecedentes del culto imperial y como propaganda de un programa político ideológico, ya que las figuras representadas formarían parte de una deseada sucesión dinástica.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Leones guardianes

Sigo con la tarea de reflejar mis anotaciones de las conferencias que, gracias a los expertos de cada tema, nos han ilustrado sobre piezas arqueológicas del Museo de Cádiz antes de que tuviera abierto este blog. En enero de este año, la Dra. Inmaculada Pérez López, Profesora Titular de la Universidad de Cádiz, y autora del libro "Leones romanos en Hispania", nos habló de los Leones Guardianes de Sepulturas, siendo la pieza del mes uno de esos leones hispanorromanos con que cuenta el Museo de Cádiz y que se encuentra expuesto en una de sus salas.

Primeramente hay que matizar o ampliar el título de la conferencia, que los ceñía a guardianes de sepulturas, para indicar que también se encontraban custodiando lugares importantes dentro de las ciudades. Los que proceden de sepulturas se colocaban por parejas a los lados de un monumento que se levantaba sobre la tumba de incineración.

Suelen aparecen como fruto de hallazgos casuales, sin un contexto definido, o reutilizados posteriormente y de esta forma han llegado hasta nosotros. Existe una gran concentración en el valle del Guadalquivir. En la zona sur y centro de la península es donde se han encontrado la mayoría de ellos. Por el norte no hay documentación hasta el momento.

La mayoría son esculturas hechas en piedra caliza -se conoce un ejemplar de mármol, en Mérida-, y podrían estar estucados para mejorar su apariencia. El pelo se puede encontrar trabajado de diversas formas. Una melena del tipo radial tiene un ejemplar encontrado en Cádiz, en Punta de Vaca, en las excavaciones llevadas a cabo por Pelayo Quintero Atauri, en las primeras décadas del pasado siglo. Es el más antiguo de los conservados en el museo. El de la fotografía es el que está expuesto en el Museo de Cádiz y procede de El Bosque.

La tipología de los leones responden a dos tipos bien diferenciados; el primero se encuentra echado sobre tierra y el segundo agazapado, echado por la parte delantera y levantado por la trasera. Son muy numerosos los que apresan la cabeza de una pieza con sus garras. La presa puede representar desde una cabeza humana hasta cabezas de carnero, ciervo o toro.

domingo, 24 de octubre de 2010

Dama de La Algaida

Este domingo, Manuel J. Parodi Álvarez nos deleitó con una conferencia en la que la pieza del mes, una terracota que representa una figura femenina sosteniendo un niño, fue la base para dar un recorrido por los antecedentes históricos de la zona del yacimiento –Santuario de La Algaida, (Sanlúcar de Barrameda)-, por las fuentes clásicas y por la simbología de la pieza, recurrente desde la Antigüedad.

Apareció en la campaña de excavaciones practicada entre los años 1978 y 1984, donde apareció también el pebetero del que hablamos en el mes de mayo. Parece ser que la zona era un área sagrada a cielo abierto, un bosque sagrado. Su dedicación a una diosa femenina –Astarté posiblemente- y su relación con el entorno marítimo, como protectora de la navegación, explica este tipo de exvotos. El santuario, a juzgar por los numerosos materiales que se hallaron en él, pudo recibir culto desde el siglo V a.C. hasta el III-II a.C. y a esta pieza se le pueda aplicar igual cronología.

Esta estatuilla realizada en arcilla, con molde, de unos 21 cm. de alto, puede proceder de un taller occidental –sito en Cádiz o en la bahía- que satisficiera la demanda de exvotos. En Cádiz, recientemente, ha aparecido una pieza similar aunque partida –sólo se conserva la parte superior, correspondiente a ambas cabezas- y son prácticamente idénticas.

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...