domingo, 26 de septiembre de 2010

Sarcófago antropoide femenino

Hoy se cumplen treinta años del descubrimiento del sarcófago antropoide femenino. Para celebrarlo, el Museo de Cádiz lo ha tenido muy en cuenta en su programación de este mes. Entre los actos y actividades programadas, Ramón Corzo –uno de los protagonistas en aquella fecha- ha rememorado las circunstancias del hallazgo en su conferencia correspondiente a la pieza del mes, que no podía ser otra que el sarcófago fenicio.

Nos contó cómo fue una gran sorpresa hallar otro sarcófago y encontrarlo en un lugar –un solar de unos 2.000 m2 – en el que las correspondientes catas no indicaban la presencia de restos arqueológicos, ya que se constataba un subsuelo de arena limpia. Por eso ya actuaban las máquinas que retiraban el terreno para la cimentación del nuevo edificio y una de ellas fue la que partió la parte baja del sarcófago y lo encontró al mismo tiempo.

Tras una minuciosa limpieza, que se efectuó en el Museo, en el interior se encontraron restos del tejido que envolvió el cuerpo, un escarabeo representando un joven disparando con una onda y cinco colgantes con forma de cobra pertenecientes a una pulsera. También se hallaron unas pestañas de bronce y cuatro clavos del mismo material que pudieran cerrar una estructura de madera.

Sobre la forma de este tipo de sarcófagos, Corzo indicó que tienen un origen egipcio y mostró una serie de ellos, donde en la tapa además figuran unas inscripciones jeroglíficas. Éstas pedían que no se profanara -ya que no había nada de valor- y respetaran su descanso. Esta tradición la recogen también los fenicios ya que los dos sarcófagos gaditanos contenían un ajuar bastante escaso.

Los sidonios encargaron la realización de este tipo de sarcófago a los artistas griegos, más cercanos y seguramente más económicos. Resulta así un trabajo griego pero con las características egipcias; forma humana con el rostro del personaje. Lo que sí es muy singular es la decoración de la tapa, que tiene labrado además de la cabeza con un peinado típico de bolas jonio, los brazos –sujetando uno de ellos un alabastrón-, los pies y excepcionalmente también los senos, correspondientes a la figura femenina representada.

Con el aforo completo –nunca he visto cosa igual- y un gran ambiente en el Museo, se celebró así el particular aniversario del descubrimiento de una de las piezas más emblemáticas de la arqueología de Cádiz.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Jesús descendido de la Cruz (Pedro de Campaña)

Estando a las puertas de un nuevo ciclo de conferencias sobre la pieza del mes del Museo de Cádiz -acto que me gusta reseñar en este blog- quiero que figuren también algunas obras que fueron tratadas antes de abrir “Arte en Cádiz”

Esta pintura fue comentada en el Museo de Cádiz, en diciembre de 2009, por el Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y autor del libro "Pedro de Campaña", Enrique Valdivieso González. Como experto en el tema, ilustró la conferencia con interesantes datos de la vida y obra del artista. Pedro de Campaña, flamenco de Bruselas, está documentado en Sevilla desde 1537. Su período más importante va de 1530 a 1560. Antes de aparecer la figura de El Greco, se le puede considerar como el mejor pintor de los que trabajaban en España en esa época. Es el que primero expresa sentimientos y plasma los primeros paisajes en la pintura sevillana. También en los retratos.

Continuó comentando nuestra obra, un óleo sobre tabla –toda su pintura es en tabla- destinada a la iglesia de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda. La pintura se puede fechar en 1556 y fue un encargo del Duque de Medina Sidonia para el retablo mayor de su capilla funeraria. Era habitual esta temática de escenas de Pasión o Resurrección para las capillas funerarias. Esto nos hace reflexionar cómo los nobles además de gozar de una vida privilegiada, también a la hora de la muerte, querían reposar en un lugar dignísimo y con la celebración en dicha capilla de misas diarias por su alma.

Este es uno de sus últimos trabajos en Sevilla para la Casa de Medina. La obra debió permanecer en Sanlúcar de Barrameda hasta la desamortización.

Otros datos muy interesantes que Valdivieso aportó son los referentes a la entrada del cuadro en el Museo de Cádiz. Llegó en 1853 en un estado calamitoso. En 1874 se le practicó una pésima restauración. Parece en algunas zonas muy fregado -antiguamente se limpiaban con estropajo y jabón- pero afortunadamente en 2002 se restauró con gran acierto.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Azulejos de Delft (Convento de Santa María)

Se ha escrito mucho y bien sobre la historia y calidad de los azulejos de Delft que decoran la capilla del Nazareno en el convento de Santa María. Quiero desde aquí aportar mi granito de arena para apreciarlos y valorarlos más si cabe. En el Museo Nacional del Azulejo de Lisboa, ciudad donde el azulejo desde hace siglos ha jugado y juega un papel importantísimo, en una de sus salas, se encuentra este panel de azulejos de Delft, del mismo tipo que los de Cádiz, representando las mismas escenas. Provienen del Palacio Melo (Lisboa) y están enmarcados con azulejos portugueses, recordándonos que del mismo modo en los de Cádiz lo enmarcan azulejos españoles, concretamente sevillanos, con la cruz de Jerusalén.

Se observan algunas ligeras variantes en el dibujo. Estas pequeñas diferencias también las podemos observar entre los de Cádiz, donde en una pared podemos ver una escena repetida hasta tres o cuatro veces y ninguna es exactamente igual.


En el panel de Lisboa, los azulejos están ordenados siguiendo la secuencia del Antiguo y del Nuevo Testamento. En concreto las dos últimas filas reflejan la pasión de Cristo desde su entrada en Jerusalén. Los de Cádiz no están ordenados cronológicamente, quizás por ser mayor la superficie que ocupan, por las vicisitudes que han pasado a través de los siglos y porque existen azulejos no sólo bíblicos sino de varias series (personajes, paisajes...)
Los que sí parecen ser expresamente hechos para el encargo de Cádiz, son los que tienen inscripciones en armenio o nombran a los donantes y la fecha.
Como decía anteriormente, podemos ver en los azulejos de la capilla del Nazareno algunos repetidos. Termino con este curioso ejemplo del azulejo donde aparece el apellido de la familia armenia donante, Zúcar, fechado en 1670, figurando arriba de cada nombre la representación iconográfica del santo correspondiente. Así, arriba de David está el Rey David (representado con la corona y con el arpa). Encima de Pablo, San Pablo (con la espada) y el correspondiente a Iacob -de Iacobus; Santiago en latín-, el apóstol Santiago (representado como peregrino con sombrero y bastón.
Sin embargo en este otro fechado un año después, en 1671, tiene el orden totalmente cambiado, no correspondiendo las figuras -cuyo dibujo también han cambiado sustancialmente- con el nombre que tiene debajo.

domingo, 1 de agosto de 2010

Imaginería de San José (VII)

Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad (Descalzas)
 
Perteneciente a la Orden de Franciscanas Concepcionistas Descalzas, se fundó a mediados del siglo XVII y el aspecto actual responde a una reforma realizada un siglo después. Es una comunidad muy querida en Cádiz y mantienen un obrador de repostería donde elaboran una gran variedad de dulces muy apreciados en la ciudad. En la iglesia podemos encontrar dos representaciones de San José. La primera se encuentra en el ámbito reservado a las religiosas, delante del lienzo que representa a la Virgen del Carmen pintado por Pedro del Pozo a mediados del siglo XVIII. Es una preciosa talla con un estado de conservación propio del cuidado que gozan las obras de arte en los conventos de clausura. 

L
a segunda está más escondida y no se puede ver desde los bancos que ocupan los fieles. En una hornacina situada en el presbiterio, tras un cristal, tenemos un grupo escultórico de la Sagrada Familia, atribuible a La Roldana.
Tras el Concilio de Trento, San José ocupa un papel más importante, y en relación a esta revalorización, surge el nuevo tema iconográfico de la Sagrada Familia, que queda reducida a la Virgen, el Niño y San José (1)

En las obras de La Roldana, a su valía como escultora habría que añadir su sensibilidad femenina que le lleva a representar con gran ternura y reflejando fielmente los gestos y expresiones de un niño y, como podemos ver en otras obras de pequeño formato, los momentos cotidianos de estas relaciones familiares. En algunas tiene también San José bastante importancia, recibiendo a veces al Niño tras sus primeros pasos o como en este caso que lo tiene en sus brazos y va a entregárselo a la Virgen. Es de destacar la figura del Niño y la torsión de su cuerpo en actitud de querer ir hacia su madre.
Nota: Quiero expresar mi agradecimiento a la comunidad de religiosas y en especial a la Madre Abadesa, que me permitieron muy amablemente acceder a estas obras para poder fotografiarlas.



(1) Cantera Montenegro, Jesús. El mensaje del arte religioso después del Concilio de Trento, pág 158.“La Iconografía en la enseñanza de la Historia del Arte” Ministerio de Educación 2001

Iglesia de San Agustín

No es esta iglesia su lugar de origen ni este retablo el adecuado, ya que le queda algo pequeño, sobresaliendo las peanas de la base del retablo. Procede del convento de la Candelaria, de monjas agustinas, que existía en la hoy plaza de Candelaria y que fue fundado en el siglo XVI. 

En él residía una cofradía gremial, de los carpinteros, los cuales evidentemente tenían a San José como patrono. La reconstrucción del convento a finales del siglo XVII llevó a la cofradía a residir en la parroquia de San Antonio.

Ubicados de nuevo en el convento de la Candelaria, a mediados del siglo XVIII, concretamente en 1752, encargan estas imágenes al genovés Antonio Molinari. 

Convento de Nuestra Señora del Carmen

Este San José con el Niño ocupa la amplia hornacina del retablo rococó realizado por Gonzalo Pomar a mediados del siglo XVIII, situado en el testero del lado izquierdo del crucero.

El grupo escultórico es de escuela genovesa –atribuible al taller de Maragliano- y realizado en el primer tercio del siglo XVIII. Del tipo itinerante, refleja el papel de guía de San José.

Es una de las mejores esculturas genovesas dentro del amplio repertorio que tenemos en la ciudad. Así lo expresó también el prior de los Carmelitas Descalzos de Sevilla, P. Fr. Juan Dobado Fernández, en su conferencia titulada “Piedad y arte en el Carmen gaditano”, que formó parte del ciclo de conferencias que tuvieron lugar el pasado año con motivo del bicentenario de la consagración del templo carmelitano (1).

Es esta versión, en la que el Niño va caminando a su lado cogido de la mano, la que abanderaron los carmelitas descalzos y que en este templo del Carmen de Cádiz tiene como ejemplo esta magnífica talla que presenta una riquísima policromía y estofado. 



(1) El Nuncio Apostólico en España, Pedro Gravina, consagró esta iglesia el 29 de junio de 1810, "a honor de la Sagrada Virgen María del Monte Carmelo".

martes, 13 de julio de 2010

Imaginería de San José (VI)

Parroquia de Nuestra Señora del Rosario

Este magnífico San José, de mediados del siglo XVIII, escuela genovesa, se encuentra en el retablo del lado izquierdo del crucero. El retablo, realizado entre 1783 y 1786, sustituyó a otro barroco donde comenzaría el culto a esta imagen, promovido por una de las hermandades y cofradías que radicaba en este templo; la Esclavitud del Señor San José.
Existía un grupo inicial de devotos de San José que venían rindiéndole culto en la parroquia desde hacía algún tiempo. La Junta fundacional tuvo lugar el 29 de junio de 1738. Tras elegir a la primera Junta rectora -en su mayoría comerciantes-, aprueban las Constituciones que se les presentan ya redactadas (1) y acuerdan su impresión. Son aprobadas por el obispo Fr. Tomás del Valle. En su introducción explica que la idea surge de los feligreses de la parroquia (2) como gratitud a los beneficios y la prosperidad de Cádiz (3)
Este carácter burgués y de prestigio social que le confieren sus miembros hizo que la Esclavitud despertara gran expectación en los ámbitos sociales y eclesiásticos, ya que inmediatamente ingresaron en ella importantes personalidades e instituciones religiosas.
De la importancia que tuvo tener una hermandad que impulsaba la veneración a esta imagen, dan testimonio estos libros –de una colección particular- uno impreso en Sevilla en 1758 y el otro en Cádiz en 1777, en los que un miembro de la Esclavitud patrocina un devocionario y lo dedica a la admirable imagen, que se venera en la Iglesia Auxiliar de Nuestra Señora del Rosario.

Bibliografía:
Artículo escrito por José María Rodríguez Díaz:
"Una aportación al estudio de la religiosidad de los Comerciantes de Indias. La fundación de la Esclavitud del Señor San José en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Cádiz".
Este artículo está incluido en el libro: “Felipe V de Borbón; 1701-1746” Actas del Congreso de San Fernando (Cádiz) de 27 de noviembre a 1 de diciembre de 2000. Coordinador José Luis Pereira Iglesias. Ayuntamiento de San Fernando, Fundación Municipal de Cultura y Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba. Córdoba 2002. Págs. 469-476


(1) Son una adaptación de la Esclavitud del Señor San José, de Madrid, fundada en 1711
(2) La Parroquia del Rosario ya está enclavada en esa época en pleno centro de la burguesía comercial. Su feligresía cuenta con gran número de Comerciantes de Indias.
(3) Hacía veinte años que se trasladó la Casa de Contratación a Cádiz y en esos momentos la ciudad se encuentra en pleno auge del comercio americano.

martes, 29 de junio de 2010

Pinturas del Carmen

En la iglesia del Carmen, en los muros de los arcos de entrada a las naves laterales hay una serie de cuadros dieciochescos sobre la vida de San Juan de la Cruz. Los pintores han recurrido en muchas ocasiones a grabados para inspirarse en la realización de una obra. Este es el caso de estas pinturas, que tienen como modelo los grabados que algunos años antes hiciera Matías de Arteaga y Alfaro para el libro Obras espirituales, por el extático y sublime Doctor místico, el Beato Padre San Juan de la Cruz, Sevilla, 1703. Esta es una de las fuentes iconográficas más seguidas por los escultores y pintores andaluces que representan temas sanjuanistas, que en muchos casos son versiones fidelísimas de los grabados (1)

El que traigo como ejemplo nos muestra la muerte de San Juan de la Cruz, y como se puede ver es casi una copia exacta del grabado de Arteaga.
La escena representa la muerte de San Juan de la Cruz abrazando un crucifijo y el momento cuando en la habitación surgió un gran resplandor, a manera de sol, en el que se veía al santo renaciendo a mejor vida.
Se trata de una iconografía muy utilizada en el barroco, la cual estaba destinada a reflejar mediante el nacimiento de una nueva estrella o un nuevo sol el gozo de la vida celestial o el paso a la otra vida del personaje al que se dedicaba (2)

(1) Moreno Cuadro, Fernando. Grabados andaluces de San Juan de la Cruz. Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, pág. 12
(2) Ibídem; pág 122

domingo, 6 de junio de 2010

Bustos relicarios

La Hermandad de la Santa Caridad nos deleita cada año con un altar para el Corpus, donde se esmeran, como no podía ser menos, en buen gusto y en sacar sus mejores galas y tesoros para tan magno acontecimiento.
Ocupando todo el hueco de la puerta de entrada de la iglesia de San Juan de Dios, el de este año mostraba una colección importante de su patrimonio. Además del ostensorio de plata dorada decorado con pedrería, del siglo XVIII, a cada extremo de la mesa de altar se disponían los bustos relicarios en plata de San Dionisio y San Blas, fechados en 1787, piezas relevantes de la platería en Cádiz.

Su inclusión en este altar es muy acertada, ya que estos bustos relicarios eran objetos de pública exposición en el altar mayor de los templos respectivos durante la octava del Corpus y tomaban parte en las espectaculares procesiones celebradas para honrar el dogma eucarístico (1)
Originariamente el destino de estos bustos de plata, «bustos relicario», «cabezas» o «testas» como más frecuentemente aparecen citadas en los documentos de la época, era guardar una reliquia del santo al que representan consistente en un trozo de hueso de la cabeza (para los huesos del brazo se labraron otras piezas en forma de brazo, y para los de otras partes, simplemente relicarios en forma de caja, manifestador o armario, y muy raramente alguno en forma de dedo) Con el tiempo se labraron bustos con otras reliquias, o sin contener ninguna, simplemente como ornato (2)
(1) Criado Mainar, Jesús: “La tradición medieval en los bustos relicarios”
(2) Arco y Garay, Ricardo del: «Los bustos relicario”

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...