martes, 14 de agosto de 2012

Lápidas de José Mexía Lequerica


De una entrada anterior, en mayo de este año, que trataba sobre una medalla de José Mexía Lequerica, resumen de la conferencia de Juan Alonso de la Sierra en el Museo de Cádiz, me quedó por comentar algo que merecía un espacio aparte.

Mexía Lequerica fue uno de los políticos mas influyentes de las Cortes de Cádiz y uno de los mas recordados en la ciudad. Además de la medalla, hay un busto suyo en los jardines de la Plaza de España y lápidas conmemorativas en dos plazas gaditanas. Sobre estas lápidas van a ir estas líneas, ya que su duplicidad tiene un porqué.

Dentro de los proyectos y preparativos del Centenario de las Cortes de Cádiz, figura una iniciativa de la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz, que solicita del Ayuntamiento su colaboración para colocar una lápida conmemorativa en recuerdo de José Mexía Lequerica y  los Diputados Americanos en las Cortes de Cádiz. Sería una lápida modesta, puesto que la República de Ecuador iba a regalar otra de más importancia y sería sustituida. Así, se colocó en la Plaza de San Francisco, en la casa donde había vivido, en 1910, centenario de la apertura de las Cortes Constituyentes.

Como la otra lápida se retrasó, al final se decidió dejar la ya colocada y que la nueva se situara en la Plaza de San Antonio, en la casa donde falleció. 
Fue colocada en junio de 1912, dentro de los actos conmemorativos del Centenario de la Constitución de Cádiz.

Esta es una lápida mucho más artística, que fue ofrecida a la ciudad por el gobierno ecuatoriano. En la parte superior tiene el busto de Lequerica, obra del escultor montillano Manuel Garnelo y Alda. A ambos lados los escudos de España y Ecuador.

El texto de la lápida dice:

EN ESTA CASA FALLECIÓ EL 27 DE OCTUBRE
DE 1813
EL EGREGIO ECUATORIANO E ILUSTRE
DIPUTADO DOCEAÑISTA 
D. JOSÉ MEXÍA LEQUERICA
EL  GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR
ACORDÓ LA COLOCACIÓN DE ESTA LÁPIDA
RINDIENDO TRIBUTO EN NOMBRE DE LA PATRIA
EN MEMORIA DE TAN ESCLARECIDO CIUDADANO
AÑO DEL CENTENARIO 1912
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Bibliografía
La Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras. Cádiz. Edición conmemorativa del I Centenario (1910-2010)

jueves, 5 de julio de 2012

La Virgen del Carmen y las Ánimas del Purgatorio


En este caso, esta obra que etiqueto como correspondiente al apartado de Detalles Interiores, conviene aclarar que está más interior que de costumbre porque se encuentra en la sacristía de la iglesia del Carmen, lo que dificulta poder acceder a ella.

Es un lienzo de la Virgen del Carmen socorriendo a las Ánimas del Purgatorio, de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

El centro de la composición lo ocupa la Virgen del Carmen con hábito carmelita. Sedente, su pie derecho se apoya sobre un querubín y su mano izquierda en uno de los angelotes que se asoman por ese lado. Su mano derecha introduce delicadamente el escapulario en la zona inferior donde se encuentran las almas atormentadas. Un ángel mancebo en primer plano une ambos espacios, mientras que tras la Virgen se sitúan un coro de ángeles portando instrumentos.

Quisiera destacar varios detalles que me han llamado la atención. Por una parte la mirada de la Virgen hacia el espectador, que parece querer mostrar su poderosa intercesión por las almas que sufren en el Purgatorio y resulta como una invitación a acudir a Ella y a portar el escapulario. Si nos fijamos en este objeto protector, vemos que, con su sola presencia, alivia el rostro de uno de los personajes que se encuentran padeciendo y que, embelesado, tímidamente dirige su mano para aferrarse a él.

Estas propiedades salvíficas de el escapulario, parten de la tradición de la aparición de la Virgen del Carmen a San Simón Stock, a quien se lo entrega y le  promete que todo aquel que lo lleve en el momento de su muerte, se salvará (1)

Esta visión catequética que podemos ver en el cuadro, es un reflejo de la doctrina que se está difundiendo en obras literarias contemporáneas de la pintura (2), donde redundan en las virtudes del escapulario, afinando hasta el punto de que la liberación de las penas del Purgatorio se produciría el sábado inmediato a la muerte. Este es el conocido como Privilegio Sabatino, también transmitido directamente por la Virgen al Papa Juan XXII y que éste proclamó en la llamada Bula Sabatina.

Por último, no quiero dejar pasar los dos personajes que aparecen en la parte inferior derecha, que parecen un tanto insensibles a todo sentimiento, y que incluso uno de ellos también mira al espectador como con curiosidad ante nuestra reacción en la contemplación de esta obra de arte.
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(1) Giorgi, Rosa. Santos. Los Diccionarios del Arte. Editorial Electa

(2) Padre Fray José de Santa Teresa. Flores del Carmelo. Madrid 1678

martes, 12 de junio de 2012

Visión de San Cayetano


En el año 2009, gracias al convenio suscrito entre el Obispado y el BBVA, se pudo llevar a cabo una intervención integral de la capilla del Hospital de Mujeres. Retablos, esculturas y pinturas lucen actualmente en todo su esplendor.

Centrándonos en las pinturas, según el informe de restauración, el estado de conservación era muy diverso, afectando generalmente el craquelado de la capa pictórica, los barnices oxidados y la suciedad. La limpieza y rehabilitación realizadas han permitido recuperar los colores, las pinceladas, las perspectivas y las composiciones representadas.

Concretamente a la pintura de la Visión de San Cayetano, de autor anónimo y de mediados del siglo XVIII, situada en la entrada izquierda de la capilla, a los pies del templo, le afectaba un soporte textil muy descompuesto y quemado por un exceso de aceite en la preparación original, pero los repintes -que en el caso de otras obras podrán tener mayor o menor importancia- adquieren en este caso unas dimensiones sorprendentes. El repinte cubría gran parte de la figura de la Virgen, cambiando la posición de la cabeza y el tamaño del brazo.


Como se puede ver en estas fotos que acompañaban los paneles explicativos de los trabajos realizados, la Virgen, que habíamos siempre contemplado con la cabeza algo inclinada mirando hacia el Niño y San Cayetano, recupera ahora su semblante más bello y un delicado giro de la cabeza, reflejando mayor sentimiento de amor en la entrega de su hijo al santo.

lunes, 21 de mayo de 2012

Medalla de José Mexía Lequerica


El ciclo de conferencias que, en el Museo de Cádiz, se titulaba “la pieza del mes” y que he traído a este blog en varias ocasiones, se ha convertido -seguramente por causa de la crisis- en “la pieza del trimestre”.
Este pasado domingo, la conferencia le ha correspondido al director del Museo de Cádiz, Juan Alonso de la Sierra, que eligió una medalla conmemorativa que se halla expuesta en el apartado habilitado actualmente en el museo, para unirse a las distintas iniciativas en este año del bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812. La medalla está dedicada a José Mexía Lequerica y el autor que firma la medalla es el escultor Aniceto Marinas.

Primeramente, en su conferencia trató sobre la medallística, mostrando diferentes medallas y resaltando la importancia de esas piezas para el conocimiento de acontecimientos y personajes, además del nivel artístico que alcanzan, ya que están hechas por magníficos artistas. Desde el Renacimiento hasta la pieza objeto de la charla, las medallas han sido una importante fuente de difusión de acontecimientos, de propaganda, encargada por importantes personajes o instituciones y realizadas por artistas que firman la obra, ya que no por su pequeño tamaño dejan de ser importantes creaciones dentro de la obra de cada autor.
En este caso el escultor Aniceto Marinas realiza la medalla encargada por la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, para conmemorar el primer centenario de la muerte del diputado de la Cortes de Cádiz, José Mexía Lequerica.

La Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras es una institución creada en 1909, cuya finalidad es cultivar las relaciones artísticas, literarias y científicas entre España y América. En 1913 se cumplían cien años de la muerte de Lequerica, diputado a Cortes por Quito y el Virreinato de Nueva Granada en 1810. Murió en Cádiz en la epidemia de fiebre amarilla, después de haberse destacado en las Cortes por su defensa de los derechos y necesidades de América, de la libertad de expresión y de imprenta, y en contra de la Inquisición.

Para recordar esta efeméride, se encarga la medalla a Aniceto Marinas, máximo representante, junto a Mariano Benlliure, de la escultura española de su tiempo.
La medalla representa, en el anverso, el busto de Lequerica con la leyenda “Al elocuente orador Mexía Lequerica diputado de las Cortes de Cádiz” En el exergo la firma del autor; A. Marinas.
El reverso lo ocupa un águila coronada, sosteniendo una granada en cada pata, escudo heráldico del Virreinato de Nueva Granada. La leyenda que aparece alrededor dice; “La Gran Colombia y la Academia Hispano Americana de Cádiz – Primer Centenario. Octubre 1913”

sábado, 5 de mayo de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (y V)


 Vitrina V
La quinta vitrina corresponde a la edad del bronce, última etapa de la prehistoria que enlaza con la presencia fenicia en nuestras costas y la cultura tartésica en el denominado Bronce Final. Este encuentro entre culturas se produce porque el poblamiento del territorio ha ocupado todas las zonas, incluso las zonas más alejadas del modelo territorial de la época, caso del archipiélago gaditano. 

Fruto de este encuentro, son las importantísimas pinturas rupestres -y en la sala hay una reproducción de ellas- que se hallaron en el abrigo “laja alta”, cerca de Jimena, donde la población indígena plasmó las embarcaciones fenicias que llegaban a nuestras costas. Es la única representación pictórica rupestre de barcos en todo el ámbito mediterráneo y son destacables los detalles que presentan, que los hacen perfectamente reconocibles entre los modelos de embarcaciones fenicias y griegas de finales del segundo milenio y primera mitad del primer milenio. 


En este periodo la metalurgia va ocupando un papel cada vez más importante y aunque en algunos casos las piezas halladas son relacionadas con una situación de prestigio, los objetos metálicos son cada vez más abundantes. El bronce (aleación de cobre y estaño) se utilizará al final del periodo, siendo lo más habitual la aleación de cobre con una pequeña proporción de arsénico. No obstante, los instrumentos líticos siguieron siendo muy utilizados, sobre todo en las labores agrícolas, como la hoz que se formaría colocando las piezas en un soporte de madera o hueso. 

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Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

domingo, 22 de abril de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (IV)


Vitrina IV

En la cuarta vitrina, correspondiente al Calcolítico o Edad del Cobre, observamos cómo todas las piezas expuestas nos hablan de un aumento de la sedentarización de la población y la formación de los primeros poblados estables, con una gran importancia de la agricultura. 

La cerámica que se utiliza en este periodo adopta un aspecto liso y utilitario. Es de destacar el fragmento del vaso campaniforme, pieza muy significativa del Calcolítico y, por su curiosidad, la cerámica que mantiene las señales de haber sido reparada en aquella época con lañas o grapas, para seguir usándola.

Se desarrolla la arquitectura megalítica y el esquematismo en las representaciones, siendo el ídolo cilíndrico oculado una pieza muy característica de este universo simbólico. La mayor parte de los hallazgos proceden de dólmenes o de tumbas excavadas en la roca, donde se observa el enterramiento colectivo como refuerzo del sentido de comunidad.

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Bibliografía:
Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

domingo, 1 de abril de 2012

Sala de Prehistoria del Museo de Cádiz (III)

Vitrina III

La tercera vitrina está dedicada a un conjunto -un ajuar funerario- encontrado en el dolmen de Alberite (Villamartín). En una esquina de la vitrina hay una foto del yacimiento, que nos ilustra acerca de la disposición de los ortostatos que forman una galería hacia la cámara funeraria. El dolmen está situado en un valle, entre la sierra gaditana y la cuenca fluvial del río Guadalete.

Las piezas que se exponen tienen gran importancia tanto como conjunto -como muestra de la posición destacada de sus poseedores-, como individualizadas, ya que cada una tiene aspectos muy interesantes.

Es destacable el prisma de cristal de cuarzo, resultado de la conservación de un objeto bello, curioso, que aunque parezca trabajado no tiene talla sino que es natural, procedente de otra zona geográfica más distante y posiblemente, como en la actualidad, conservado también por atribuirle algún tipo de poder.

Otras piezas importantes son; la piedra ídolo que nos habla de un culto betílico, el molino que in situ fabricaba el ocre para pintar el suelo e incluso los huesos o los collares de variscita. Estos últimos fueron noticia en diciembre de 2010, ya que se puso en marcha un proyecto europeo para arrojar luz sobre la procedencia de este mineral y el camino que recorrió a lo largo de toda Europa. En España hay pocos yacimientos, los más cercanos de Villamartín están situados en la Sierra de Huelva.

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Bibliografía:

Alonso de la Sierra Fernández, Juan. Museo de Cádiz. Sala de Prehistoria. Cuaderno de Difusión. Junta de Andalucía. Consejería de Educación y Ciencia. Consejería de Cultura.

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...