martes, 13 de diciembre de 2011

Hornacina de Servitas

Durante todo el año, a cualquier hora del día, al acercarnos por la iglesia de San Lorenzo, podemos contemplar en su hornacina de la calle Sagasta a la primera titular de la Orden Servita, talla de candelero realizada por José Montes de Oca en 1729. 
Aunque fue reemplazada en la segunda mitad del siglo dieciocho por la actual titular, de escuela genovesa, lejos de caer en el olvido ha mantenido siempre un papel importante dentro de la Orden. Cada año, el día 15 de agosto, sale en Rosario de la Aurora por las calles de su feligresía. 
Es un lujo y una fortuna el que se haya conservado y se mantenga al culto esta imagen. Según el pequeño azulejo que se encuentra a la derecha de la hornacina, conmemorativo del cincuenta aniversario de esta ubicación, la Virgen está expuesta a pública veneración desde el 28 de julio de 1939.

sábado, 3 de diciembre de 2011

San Anastasio

En la iglesia del Carmen, en el retablo existente a los pies de la nave de la epístola, encontramos sobre la mesa de altar esta pintura de la cabeza de San Anastasio, monje y mártir. La razón de aparecer en esta iglesia la aclara la leyenda que figura bajo la cabeza, que especifica “Ord. Carm.” refiriéndose a la Orden Carmelita, y es que San Anastasio ha figurado desde hace siglos dentro del santoral de la Orden.
Durante la Edad Media, y más recientemente en los siglos XVII y XVIII -fecha esta última del retablo y la pintura-, seguía siendo muy venerado y su imagen aparecía frecuentemente en grabados y medallas religiosas, ya que era invocado contra el demonio y en la enfermedad. Generalmente se representa su cabeza cortada y bajo ella -o en el reverso si se trata de medallas- aparece una leyenda donde se especifica que las actas del segundo Concilio de Nicea atestiguaban su intercesión contra esos males. Este Concilio celebrado en el año 787, defendió el culto a las imágenes sagradas frente a los iconoclastas, lo que favorecía la difusión de la imagen del Santo y su popularidad.
Como ejemplo traigo esta medalla religiosa del siglo XVIII, procedente de una colección particular, en la que aparece su cabeza y la leyenda S.(San) ANAS.(Anastasio) MON.(monje) ET (y) M.(mártir)
Resumidamente, los datos sobre su vida (1) nos llevan a su época de soldado en el ejército sasánida de Cosroes II, rey que en el 614 conquistó Jerusalén y se llevó como trofeo la cruz de Cristo a Persia. Como soldado, le llamaba poderosamente la atención que este objeto fuera venerado por los cristianos ya que era un instrumento de tortura y muerte. Como mago e hijo de mago, también le interesaba la cruz como instrumento mágico que obraba milagros. Su curiosidad le llevó a instruirse en la religión cristiana y posteriormente a su conversión. Abandonó el ejército y se trasladó a Jerusalén donde se bautizó, cambiando su nombre de Magundat a Anastasio y convirtiéndose en monje. Años más tarde fue a predicar la doctrina cristiana por Palestina donde fue apresado y sometido a torturas. Finalmente fue decapitado, en el año 627 (2), trasladándose posteriormente la cabeza junto con sus reliquias a la Abadía de las Tres Fuentes en Roma, lugar donde fue decapitado San Pablo.
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(1) Ribadeneira, Padre Pedro de. Flos Sanctorum o Libro de las vidas de los Santos. Madrid 1675. Pág. 118

(2) En la obra de Ribadeneira, aparece el año de 627 como la de su decapitación, pero suele aparecer en otras biografías actuales un año después, el 628. Para respetar la fuente de donde he sacado el texto, he optado por dejar la primera fecha.

viernes, 25 de noviembre de 2011

San Juan Bautista y San Juan Nepomuceno

En la, para mí, encantadora iglesia de San Juan de Dios, hay un retablo de mármoles genoveses del siglo XVII, del que hablaremos en una próxima entrada, pero que hoy debe aparecer brevemente ya que tiene que ver con el asunto que nos atañe. En las mejores guías de Cádiz se puede leer lo siguiente: "un retablo de mármoles italianos realizado a fines del siglo XVII, en el que se encuentra la imagen de candelero de la Virgen del Carmen y a sus lados las tallas barrocas de San Juan Nepomuceno y San Juan Bautista”

De esta relación, como se puede ver en la fotografía, solo queda la Virgen del Carmen en la hornacina central. Yo no recuerdo haber visto nunca esas imágenes que acompañaban a la Virgen, situadas en las hornacinas laterales. Esos santos fueron retirados del culto -no sé exactamente cuándo, pero hace bastantes años- y fueron sustituidos por las imágenes modernas que podemos contemplar; San Judas Tadeo a la izquierda y Santa Marta a la derecha. Seguramente se quitarían por seguridad, ya que son de pequeño formato y la iglesia estaba siempre muy poco vigilada, guardándose en las dependencias interiores junto con otras piezas artísticas que posee la Hermandad de la Santa Caridad.
El caso es que, después de tantos años desaparecidos, hace unos días al entrar en la iglesia, como hago a menudo, aunque nunca los había visto y no los conocía, me di cuenta enseguida que esas imágenes estaban de nuevo a la vista, aunque colocadas en otro retablo, el presidido por un lienzo de San Nicolás, que tenía dos espacios vacíos.
Se encuentran tal como los sitúo en las fotografías; San Juan Bautista a la izquierda y San Juan Nepomuceno a la derecha. Por la época del retablo y de las tallas, incluso pudiera ser este altar el suyo original.
Sean cuales sean los motivos de su desaparición y de su vuelta al culto, lo importante es que podemos disfrutar de nuevo de estas obras de arte y que la iglesia poco a poco va volviendo a recuperar su esplendor, contando de nuevo con piezas que estaban guardadas y con las restauraciones que se están llevando a cabo en otras.
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Nota : Esta entrada se la dedico especialmente a mi amiga Raquel Sigüenza, de la que estoy aprendiendo mucho sobre arte gracias a su blog y a la que deseo muchos éxitos en sus investigaciones, en especial la que está dedicando a uno de los santos que aquí han aparecido; San Juan Nepomuceno.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Casa Pazos de Miranda

Edificio que Miguel de Olivares y Guerrero levantara en 1795 para Don Fernando Pazos de Miranda. En una de sus esquinas se encuentra una hornacina, muy interesante para el estudio de la obra del arquitecto ubriqueño porque, siendo discípulo de Torcuato Cayón al que sucedió en las obras de la Catedral, es el único trabajo conocido de este autor relacionado con la retablística (1) en una etapa de enorme apogeo y difusión del retablo neoclásico en Cádiz, con numerosos ejemplos realizados por otros autores.
En la hornacina repite la composición de la portada de la casa, con vano de medio punto flanqueado por pilastras, pero en este caso con mayor ornamentación, siendo las pilastras acanaladas y rematadas con capitel corintio. En la parte inferior, la base de la hornacina descansa sobre ménsulas con decoración de hojarasca, ménsulas que recuerdan las empleadas como capiteles de las pilastras que flanquean la puerta principal de la iglesia de San Agustín. El frontón se remata con el escudo coronado de Castilla y León.
Con este edificio, que comparte la estética neoclásica de la fachada del Ayuntamiento, se quería dar un aspecto de conjunto homogéneo a la plaza de San Juan de Dios (2)
Se incluye en el modelo de casas plurifamiliares neoclásicas por pisos. A causa de la escasez de espacio, el crecimiento de la ciudad es en vertical y con esta nueva concepción del edificio se pierde la clásica diferenciación de las plantas por usos (3)
La hornacina, cuya función principal es la ornamental, le imprime a un edificio de carácter neoclásico unas reminiscencias barrocas que nos recuerdan otros casos de caserones dieciochescos que contienen este motivo arquitectónico en la esquina de su fachada.
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(1) Alonso de la Sierra Fernández, Lorenzo. El retablo neoclásico en Cádiz. Excma. Diputación provincial de Cádiz. Pág. 34-35
(2) Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Cádiz. El siglo XVIII en Cádiz. Tradición y cambio en su arquitectura. Pág. 19
(3) Jiménez Mata, J. Julio de Molina, J. Guía de Arquitectura de Cádiz. Pág. 53

viernes, 28 de octubre de 2011

Estatuilla fenicia

En octubre suele abrirse el ciclo dedicado a “La pieza del mes” en el Museo de Cádiz. En octubre, pero de 2008, lo inauguró Luis Carlos Zambrano Valdivia, licenciado en Bellas Artes y Restaurador del Museo de Cádiz, que nos habló de los bronces fenicios hallados en Sancti Petri y la problemática relacionada con la conservación de los objetos arqueológicos. Concretamente, estas estatuillas de bronce se caracterizan por una serie de alteraciones causadas por su permanencia bajo el mar durante más de dos mil años. En el año 1996 se les aplicó un tratamiento de conservación para atajar los problemas de corrosión, lo que supuso una excelente oportunidad para el estudio de las piezas.

Este conjunto de bronces fenicios, fruto de un hallazgo casual en la década de los ochenta del pasado siglo en el entorno del islote de Sancti Petri, se ha convertido en uno de los más importantes referentes arqueológicos del Museo de Cádiz y sus piezas son demandadas para exposiciones por todo el mundo. Cronológicamente se sitúan en el siglo VII a.C., dentro de un contexto cultural fenicio.

Concretamente la que he seleccionado formó parte de la magnífica exposición “Argantonio, Rey de Tartessos” que en el año 2000 recorrió varias ciudades españolas. Este bronce representa a una figura masculina erguida en actitud de marcha frontal, vestida únicamente con un faldellín que le cubre hasta la rodilla, con una abertura al frente. Como Osiris, porta la corona Atef, que es la tiara que representa el alto Egipto, flanqueada por plumas. Bajo el pie que conserva, se puede apreciar el saliente destinado a sujetarla en un pedestal.

Nos encontramos con una iconografía egipcia para la representación de una divinidad identificada por Melqart debido a que apareció en las aguas que rodean el islote de Sancti Petri, lugar que tradicionalmente se ha interpretado como el enclave del templo de Hércules en Gadir. Probablemente sería una ofrenda a dicho templo, un exvoto que tendrían un uso ritual.

En la página web del Museo de Cádiz esta pieza aparece como una de las seleccionadas en el apartado "Obras singulares" y comenta el culto practicado en este santuario; ...lleno de elementos netamente fenicios. Uno de ellos era la ausencia de imagen propia del dios, cuyos atributos se personificaban en la iconografía de otras divinidades de tipo egipcio (Osiris) y sirio (Reshef). Melqart adquiere así un carácter funerario, similar al Osiris egipcio, como divinidad que muere y resucita. A decir del historiador romano Justino, la fama del templo gaditano se debía en buena parte a que conservaba las cenizas del cuerpo mortal de "Hércules".

La figura es de bronce macizo elaborado a la cera perdida. La técnica escultórica de la cera perdida es un proceso de fundición que sirve para obtener figuras en metal, generalmente bronce, por medio de un molde. Como el metal no se puede trabajar directamente en escultura, se necesita un molde que se elabora a partir de una figura hecha en cera. Esta figura se rodea con una gruesa capa de material blando que se solidifica. Una vez endurecido se mete en un horno que derrite la figura de cera, saliendo ésta por unos orificios creados al efecto -de ahí su denominación- y en su lugar se vierte el material fundido (colado) que adopta la forma exacta del modelo. Las figuras pequeñas, como este caso, pueden ser de bronce macizo, pero si la escultura fuera de mayor tamaño la técnica presentaría algunas variantes para que no tuviera mucho peso y disminuir la cantidad de metal en su realización.
Aunque me he centrado más en la técnica, durante la charla se trató desde el estudio tecnológico de las piezas hasta el análisis de las alteraciones que han sufrido, pasando por los tratamientos aplicados.

Ya me gustaría que todas estas charlas tan interesantes quedaran reflejadas con más propiedad en alguna publicación que recogiera todas las conferencias pronunciadas durante el año. Pero hasta que eso llegue, si llega, tendremos que conformarnos con estas anotaciones tomadas durante las conferencias y del material que ofrece el Museo de Cádiz y que, por lo menos, quede de esta forma constancia de ellas.

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Bibliografía

Inventario del Museo de Cádiz. Departamento de Arqueología.

Descripción de la pieza del mes. Museo de Cádiz.

Web del Museo de Cádiz

Catálogo de la exposición "Argantonio, rey de Tartessos" Año 2000

domingo, 25 de septiembre de 2011

Placa del V Centenario

Hoy se cumplen 518 años de la partida de Cristóbal Colón desde Cádiz, camino de su segundo viaje al Nuevo Mundo recién descubierto.
Esta placa, que se encuentra en la fachada de la iglesia de San Juan de Dios, fue colocada en 1993 por la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias, Artes y Letras, para conmemorar el quinto centenario de la salida de Cádiz el 25 de septiembre de 1493.

Presenta en su parte superior la reproducción de la vista más antigua que se conoce de Cádiz, sacada de un dibujo –en tinta sepia sobre papel- fechado en 1513 y encontrado en el Archivo General de Simancas (1). En él se representa el Cádiz que conoció Cristóbal Colon, Cádiz que en aquella época ocupaba lo que hoy conocemos como barrio de El Pópulo, aunque en el dibujo de la placa, los barcos que se encuentran en la bahía en el documento original, han sido sustituidos por una recreación de la flota de la expedición colombina.

En la parte inferior de la placa, el escudo de la Real Academia Hispanoamericana que, entre laureles y rematado con la corona real, representa gráficamente el lema que tiene alrededor del dibujo; SCIENTIA MUNDI LUX.

Documento 1513

No solo estuvo Colón en nuestra ciudad en aquella fecha. El 11 de mayo de 1496, regresó de este segundo viaje a Cádiz donde desembarcó y estuvo algún tiempo. Del tercer viaje regresó a Cádiz el 20 de noviembre de 1500, encadenado junto con sus hermanos. El 11 de mayo de 1502, en su cuarto viaje, saldría otra vez de Cádiz.

Como se puede ver, esta placa nos puede dar una información sobre una parte muy importante de nuestra historia que se haya algo olvidada, ya que la estancia de Colón en Cádiz apenas se recuerda y no hay ningún otro monumento ni recordatorio de su estancia en la ciudad (2).
Verdaderamente tendría que conocerse y valorarse más esos momentos tan importantes para la historia de la ciudad. Algunos historiadores ya han hecho algo por ello. Como mi buen amigo Juan Antonio Fierro Cubiella que publicó un libro titulado “El Cádiz del siglo XV y Cristóbal Colón”. Anteriormente, Eduardo de Ory, también se ocupó del tema en su libro “Colón, Cádiz y el descubrimiento de América”. Ambos me han servido de consulta y son muy recomendables para el estudio de ese momento histórico.
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(1) Archivo General de Simancas. Cámara de Castilla, Pueblos, M.P. y D., XXV-47
(2) No cuento, porque no están relacionados directamente con este acontecimiento, un relieve del almirante en el monumento al Marqués de Comillas –monumento que por cierto también fue erigido gracias a la iniciativa de la Real Academia Hispanoamericana- y el nombre de Cristóbal Colón que lleva una céntrica calle de Cádiz

sábado, 10 de septiembre de 2011

Alegoría de la Música (Vassallo Parodi)

Paseando por las calles de Cádiz podemos disfrutar de la gran cantidad de detalles artísticos que tenemos por toda la ciudad. Siempre me ha llamado la atención, y es un lujo para el viandante y para el local comercial, los relieves en piedra de la “Alegoría de la Música” que enmarcan un comercio de la calle Novena, obra del escultor gaditano Juan Luis Vassallo Parodi.
Juan Luis Vassallo Parodi nació en Cádiz en 1908 y murió en Madrid en 1986. Hijo del pintor Eduardo Vassallo Dorronzoro y de María de los Dolores Parodi Rosas. Su padre fue profesor de Escuelas de Artes y Oficios y él siguió sus pasos (1) Profesor de la Escuela de Artes y Oficios en Ávila, Jerez, Madrid, Sevilla y de nuevo y definitivamente en Madrid, lo fue también de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y dejó una obra que llena con su sello personal un capítulo de la escultura española del siglo XX (2)
Esta obra, del año 1964, por su concepción tan atemporal y artística y “tallados con planos limpios y sencillos que le dan gran modernidad a la obra” (3), realza el local y revaloriza el comercio que en cada momento se pueda establecer, aunque evidentemente fue pensado y creado para un comercio en concreto. Su origen fue para la tienda de instrumentos musicales Parodi (4), establecimiento de su familia materna, que enriqueció con esta obra alusiva a la dedicación del negocio; la música.

En ella podemos observar cómo los rostros femeninos reflejan el sentimiento que les produce la melodía que tocan en los distintos instrumentos musicales y podemos fijarnos en detalles tan magistrales como las manos que tocan el arpa, cuyos finos y delgados dedos de la mano que está en primer plano contrastan con el ahuecado de la palma de la otra mano -tras las cuerdas de el arpa- dando sensación de profundidad.

Además es admirable la solución al poco espacio del plano frontal, aprovechando las esquinas y adaptando las figuras a la superficie con que cuenta para la talla, ocupando ambos lados del muro.
La obra de Vassallo cuenta con múltiples galardones y en Cádiz, además de la exposición permanente que muestra un gran número de piezas y que debemos a la generosidad de la familia, tenemos obras tan importantes como la Gades, bustos de ilustres personajes gaditanos, y grandes ejemplos de un capítulo muy importante en su obra como es la producción religiosa, destacando la Galeona o la Virgen de los Dolores de la cofradía del Nazareno.
No quisiera dejar pasar otra faceta en la que también fue admirable; su trabajo como restaurador, cuyo impecable trabajo y respeto por la obra siempre debe ser un ejemplo a seguir.
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(1) Para ampliar la biografía y obra del escultor, creo imprescindibles las obras siguientes:

Merino Calvo, J. A. Tradición y contemporaneidad: el escultor Juan Luis Vassallo Parodi, Fundación Municipal de Cultura, Cádiz, 1987.

Juan Luis Vasallo, Gadesarte. 1992
(2) Montañés, Luis. Las huellas imborrables de un escultor. Galería Antiquaria 1995 nº 131 Pág. 48
(3) Catálogo de la exposición permanente en el Centro Cultural Reina Sofia, Cádiz. Excmo. Ayuntamiento de Cádiz. Delegación Municipal de Cultura. Pág. 47
(4) El negocio fue fundado en 1875 y aunque hace ya años que cerró sus puertas, todavía se recuerda en Cádiz aquella tienda en la que varias generaciones de gaditanos compramos la música que estaba de moda en cada momento. Vendía instrumentos musicales, tocadiscos y por supuesto música, que además podías escuchar cómodamente sentado antes de comprar, en unas cabinas insonorizadas que se encontraban cerca de la calle trasera a la de estos relieves, ya que el local se abría a dos calles; José del Toro y Novena.

Moisés ante la roca de Horeb

En Cádiz he localizado dos versiones de la pintura de Murillo "Moisés ante la roca de Horeb", obra que se conserva en el Hospital...