Ya que se está terminando 2012 y
las celebraciones del bicentenario de la Constitución de Cádiz, hago mi
particular resumen de este año y siempre dentro del campo del arte. Para mí,
este año ha tenido dos logros que no se hubieran podido conseguir sin esta
fecha emblemática:
El primero es la restauración
integral que ha tenido el Oratorio de San Felipe Neri, sede
de las Cortes Generales que elaboraron la Constitución de 1812 y lugar donde se
han celebrado gran parte de los actos institucionales. Lo completo y
concienzudo de los trabajos solo se explica por ser este edificio el epicentro
de la celebración. En el edificio anexo se ha creado el Centro de
Interpretación de la Constitución de 1812, destacando el video mapping relativo
a la efemérides que proyecta en la iglesia utilizando la cúpula como pantalla.
De uno de esos momentos es la fotografía que expongo a continuación.
El segundo logro fue haber podido ver
en nuestra ciudad, gracias a la exposición titulada “En-clave de historia”,
algunas piezas que son muy importantes para la historia de Cádiz y que se
encuentran habitualmente en Madrid y Valladolid. De esta forma volvieron -por
algunos días- a su lugar de origen, el llamado “Sacerdote de Cádiz”, un dibujo
del Cádiz de 1513 y por último el manuscrito original de la Constitución de
1812 firmada por todos los diputados.

Fue trasladado al Museo Arqueológico Nacional en Madrid y desde entonces allí se expone. Parece representar una divinidad con influencias egiptizantes.
El dibujo de 1513 es la vista más antigua de Cádiz que se
conoce. Las murallas que encerraban la ciudad medieval, actualmente acotan el
barrio del Pópulo. Presenta una información muy detallada de la muralla, del
castillo de la villa y de las iglesias y ermitas. Se conserva en el Archivo
General de Simancas, en Valladolid, y la publicó por primera vez Teodoro Falcón Márquez en 1971.
La Constitución de 1812 es la otra pieza que vuelve a su
lugar de origen y fue uno de los principales atractivos de la exposición.
Custodiada en Madrid, en el Congreso de los Diputados, llegó a Cádiz con unas
impresionantes medidas de seguridad. El ejemplar manuscrito, de ciento doce
páginas, cuenta con las firmas de todos los diputados que llenan las últimas
dieciséis hojas.